A caballo por Las Palmas de Gran Canaria
La experiencia del recurso equino de la Policía Local reunió formación, trabajo en equipo y servicios tan distintos como la vigilancia en el estadio, la educación vial y el recorrido de los barrancos.
La música sonaba en el entorno del Estadio de Gran Canaria y el público iba entrando. Allí, junto a los compañeros y los caballos, comenzábamos a llevar a la práctica lo que habíamos preparado durante meses. El proyecto del recurso equino de la Policía Local de Las Palmas de Gran Canaria tomaba forma sobre el terreno.
Antes de llegar al estadio habíamos trabajado con los caballos para familiarizarlos con los vehículos, los sonidos y el movimiento de personas propios de un entorno urbano. Había que conocer sus reacciones y conseguir que jinete y caballo se entendieran durante el servicio. La preparación de los agentes y de los animales fue parte de la puesta en marcha que el Ayuntamiento dio a conocer públicamente en septiembre de 2017.[2]
Mi participación en el proyecto comenzó en 2017. Pude aportar mi experiencia ecuestre a su elaboración y, después, continuar trabajando en su desarrollo como responsable del recurso. Fue una tarea compartida con los compañeros y los profesionales de la formación ecuestre, en la que cada uno aportaba sus conocimientos para preparar el servicio.
Un antecedente en la historia de la ciudad
La presencia del caballo en la policía municipal tiene un antecedente en la historia de Las Palmas. El Reglamento de la Guardia Municipal de 1904 ya contemplaba una «sección montada», con cuatro guardias en su plantilla. Entre sus cometidos figuraba especialmente la vigilancia de la carretera al puerto de la Luz. El texto también se ocupaba de la conservación del caballo y de su equipo.[1]
Más de un siglo después, la ciudad planteaba otras necesidades. El recurso de 2017 comenzó con carácter experimental, con caballos de alquiler y patrullas de dos agentes montados que complementaban el trabajo de los compañeros a pie y en vehículo. Los partidos de fútbol en el Estadio de Gran Canaria fueron el punto de partida anunciado para esta nueva etapa.[2]
La preparación de los jinetes y los caballos
Nuestra formación como jinetes estaba acreditada dentro del sistema formativo de la Real Federación Hípica Española y contábamos con las correspondientes licencias federativas. A esa base se sumó la preparación técnica específica para el trabajo policial a caballo.
La formación incluía el manejo y los cuidados del animal, su comportamiento, el equipo, los desplazamientos y el empleo policial en distintos entornos. El trabajo con los caballos continuaba también fuera del horario lectivo. Dedicarles tiempo permitía conocerlos mejor y avanzar en esa compenetración necesaria para salir juntos a prestar servicio.
Poner en marcha el recurso suponía atender tanto a la preparación de los agentes como al cuidado de los animales. La atención diaria, el equipo y los traslados formaban parte de un trabajo que empezaba antes de cada salida. Como responsable, participé en esa organización y en el seguimiento de las necesidades del equipo.
Del estadio a los barrancos
En el Estadio de Gran Canaria, la presencia de los caballos se integraba en el trabajo que realizaban otras patrullas. Compartíamos el entorno con los aficionados que acudían al fútbol y con los compañeros que prestaban servicio. Aquella actividad daba continuidad, sobre el terreno, a la preparación del equipo.
La actividad nos llevó también al parque de Las Rehoyas para participar en unas jornadas de puertas abiertas de Educación Vial. Fue una oportunidad de acercar este servicio a la ciudadanía en un contexto educativo y de mostrar otra faceta del trabajo policial.
El servicio en San Lorenzo nos situaba en un entorno distinto al del estadio, con recorridos de vigilancia por el barranco.[3] También allí atendíamos a los vecinos. Pasar de un espacio multitudinario a esos lugares permitía apreciar la variedad de escenarios en los que trabajábamos con el recurso.
Una experiencia al servicio de la ciudad
Desarrollar este recurso me permitió llevar mi experiencia ecuestre a una tarea policial concreta. Acompañar el paso de la propuesta inicial a los servicios con los compañeros fue una forma de poner ese conocimiento a disposición de la ciudad.
De aquella etapa me quedo con esa conexión entre una especialidad y las personas a las que atendemos. El trabajo tomaba sentido al integrarnos en un dispositivo con otras patrullas o al escuchar las cuestiones que nos planteaban los vecinos. Era allí, durante el servicio, donde se hacía útil el proyecto que habíamos preparado.
Referencias
Ayuntamiento de Las Palmas. Reglamento de la Guardia Municipal, aprobado el 17 de junio de 1904, artículos 1, 4, 23 y 24. Las Palmas: Tipografía España, 1904.
Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria. Agentes de la Policía Local patrullarán a caballo para reforzar la seguridad en los partidos de fútbol de la UD Las Palmas. Nota fechada el 22 de septiembre de 2017, publicada el 25 de septiembre. Consultar la nota municipal.
Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria. Comisión de Pleno de Organización, Funcionamiento y Régimen General. Diario de Sesiones n.º 31, 9 de enero de 2018, apartado 4.2.3.3, p. 5. Documento de acceso público. Consultar la publicación municipal.








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