Más allá de la placa: La vital importancia de la formación policial
Shocks hipovolémicos, heridas exanguinantes y evisceraciones, la nueva realidad policial del patrullero... 
La labor policial moderna es un entorno de incertidumbre constante ya que los agentes no solo deben prevenir el delito o mantener el orden; a menudo, deben actuar como primer interviniente ante emergencias donde cada segundo es determinante para la supervivencia de una persona o al menos, aplicar unos primeros auxilios de calidad, con el fin de que el estado de la víctima no empeore, como sucedió en la reciente intervención en la calle Amor Hermoso, en el madrileño barrio de Usera, y lo sucedido el pasado 8 de agosto, es un ejemplo de esta realidad.
Tras ser alertados por la propia víctima la cual presentaba una herida en su pierna que sangraba abundantemente y que había sido fruto de una agresión, un Oficial y su compañero se enfrentaron a un escenario cada vez más común: agresión con arma blanca y herida en extremidad. Lejos de la teoría, el oficial aplicó sus conocimientos de primeros auxilios bajo presión: examinó a la víctima observando que se encontraba pálida y sudorosa, así que localizó la herida y utilizó su propio torniquete mientras solicitaba el apoyo urgente de SAMUR-Protección Civil. Esta actuación, resultó fundamental antes de que la víctima fuera trasladada en estado grave a un centro hospitalario de la capital.
Este suceso subraya una verdad ineludible: el uniforme no es solo una barrera ante el peligro, sino una herramienta de auxilio y la formación constante en primeros auxilios y control de hemorragias no es un complemento opcional, sino cada vez más, un requisito indispensable para cualquier agente ya que la capacidad para asistir a un herido antes de la llegada de los Servicios de Emergencias puede marcar, literalmente, la diferencia entre la vida y la muerte, como ya le sucedió a este mismo oficial, hace apenas un mes, donde tuvo que actuar ante un apuñalamiento con evisceración hasta que llegaron los recursos sanitarios.
La complejidad de las intervenciones actuales hace imperativo que las administraciones sigan apostando por dotar a las unidades policiales del equipamiento adecuado, así como que los agentes cuenten con el adiestramiento necesario para convertir el caos en control, ya que, la seguridad ciudadana comienza, precisamente, con la preparación técnica y humana de los patrulleros, que son quienes están en la primera línea.
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