La Guardia Civil no encuentra restos biológicos de Esther López en el habitáculo oculto descubierto en la vivienda del único acusado, en un avance clave dentro de la investigación.

Un hallazgo que reabre la investigación

La aparición de un espacio oculto en la vivienda vinculada al único acusado por la muerte de Esther López provocó la reapertura de diligencias en un caso que sigue generando incógnitas años después.

El habitáculo, localizado bajo una trampilla y parcialmente inundado, no figuraba en los planos originales del inmueble y había pasado desapercibido en registros anteriores. Su descubrimiento llevó a los investigadores a plantear nuevas hipótesis sobre lo ocurrido.

“El hallazgo del zulo reactivó una línea clave de investigación”.

Sin restos biológicos de la víctima

Tras una inspección exhaustiva y el análisis de múltiples muestras recogidas en el interior del espacio, los resultados han sido concluyentes: no se han encontrado restos de ADN compatibles con la víctima.

Los agentes analizaron elementos como la trampilla de acceso, estructuras metálicas y el agua acumulada en el interior, sin que ninguno de los indicios permitiera vincular directamente el lugar con Esther López.

Este resultado supone un giro relevante, ya que una de las principales hipótesis era que el habitáculo hubiera sido utilizado para ocultar el cuerpo.

Un espacio oculto que generó sospechas

El zulo fue descubierto por el nuevo propietario de la vivienda al detectar humedades y anomalías en la estructura. El acceso, oculto bajo mobiliario, conducía a una estancia subterránea con condiciones muy deterioradas.

La complejidad del registro obligó a desplegar medios especializados, incluyendo unidades subacuáticas, debido a la presencia de agua en el interior.

Descubrimiento del habitáculo oculto
Autorización judicial para el registro
Inspección durante varias horas
Recogida de muestras
Análisis en laboratorio
Un caso marcado por las incógnitas

La muerte de Esther López, cuyo cuerpo fue hallado en 2022 en una cuneta, sigue siendo uno de los casos más mediáticos y complejos de los últimos años.

Las investigaciones han apuntado a circunstancias que no encajan plenamente con el lugar donde apareció el cuerpo, lo que ha mantenido abiertas distintas líneas de análisis.

La investigación sigue abierta

Aunque la ausencia de ADN en el zulo resta peso a una de las hipótesis, los investigadores continúan analizando otras pruebas recogidas durante el registro.

El caso permanece bajo supervisión judicial, con nuevas diligencias en marcha y a la espera de que los informes periciales permitan avanzar en la reconstrucción de los hechos.

“El resultado de los análisis no cierra el caso, pero redefine el rumbo de la investigación”.