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Cuando nadie pregunta cómo están los policías: la historia de Cris Afonso

Cuando nadie pregunta cómo están los policías: la historia de Cris Afonso

Cris Afonso, psicóloga especializada en acompañamiento emocional a cuerpos policiales, trabaja desde la prevención del colapso psicológico y la conducta suicida en un colectivo donde el sufrimiento muchas veces sigue viviéndose en silencio.

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Hay historias que explican una profesión mucho antes de que exista un despacho, una consulta o incluso una carrera universitaria. Historias que nacen en momentos difíciles y que, con el paso del tiempo, terminan convirtiéndose en una forma de ayudar a otros. La de Cris Afonso empieza precisamente ahí: en una pérdida que marcó su vida cuando apenas tenía 12 años.

La muerte de su padre, debido a una enfermedad muy grave, supuso un golpe emocional que recuerda como uno de los momentos más duros de su vida. En aquella etapa, siendo todavía una adolescente, sintió la ausencia de alguien que la sostuviera emocionalmente, que le preguntara cómo estaba o qué necesitaba realmente en medio de aquel dolor.

Aquella experiencia terminó dejando una huella profunda que, sin saberlo entonces, acabaría definiendo gran parte de su futuro profesional.

Con el paso de los años decidió estudiar Psicología en la Universidad de La Laguna, en Tenerife. Una etapa construida desde la vocación y también desde la necesidad de entender el sufrimiento humano desde otro lugar. Tras finalizar sus estudios, comenzó a trabajar con adolescentes y familias en ámbitos relacionados con la prevención de adicciones, sexualidad y violencia, desarrollando un trabajo marcado por el contacto humano constante y por una fuerte implicación emocional.

Durante aquellos años encontró reconocimiento, cariño y la sensación de estar dejando una parte de sí misma en las personas a las que acompañaba. Pero todavía faltaba algo que terminaría cambiando completamente el rumbo de su trayectoria.

Ese momento llegó en 2020, durante la pandemia.

Mientras España permanecía confinada y cada tarde los aplausos llenaban los balcones en apoyo a los sanitarios, Cris observaba también otra realidad que estaba pasando mucho más desapercibida. Policías patrullando calles vacías, gestionando situaciones de enorme tensión, sosteniendo el miedo colectivo y exponiéndose diariamente a una presión emocional constante.

Fue entonces cuando volvió a aparecer aquella mirada curiosa que, según explica, ya tenía desde niña. Y comenzaron las preguntas que terminarían dando forma a todo el proyecto.

“¿Quién está cuidando de ellos?”, “¿quién les pregunta cómo se sienten?”, “¿quién les ayuda a gestionar todo lo que están viviendo?”.

Aquellas preguntas no desaparecieron. Al contrario, se transformaron en una necesidad profesional y personal de acompañar emocionalmente a hombres y mujeres de los cuerpos policiales, ayudándoles a afrontar su trabajo de una forma más sana, consciente y sostenible.

Desde entonces, Cris Afonso ha centrado gran parte de su labor en el acompañamiento psicológico a policías en España, especialmente en áreas relacionadas con gestión emocional y prevención de pensamientos y conductas suicidas dentro del colectivo.

Una realidad que, según explica, continúa rodeada de silencio y estigma.

A través de los testimonios de muchos profesionales, ha podido observar cómo el estrés crónico termina normalizándose dentro del entorno policial. Agentes incapaces de desconectar incluso fuera del servicio, desgaste emocional acumulado durante años, relaciones personales deterioradas, conflictos familiares y un bloqueo emocional construido alrededor de la idea de que mostrar sufrimiento es una señal de debilidad.

Precisamente por eso, gran parte de su trabajo se centra en la prevención. En identificar señales antes de llegar al límite. En abrir conversaciones incómodas que muchas veces nadie quiere iniciar. Y en ofrecer herramientas reales para gestionar emocionalmente una profesión donde el impacto psicológico muchas veces se silencia.

Actualmente desarrolla este acompañamiento a través de INVICTUS, un programa pensado tanto para policías de manera individual como para instituciones y equipos completos. Un proyecto que nace desde la convicción de que quienes dedican su vida a proteger a los demás también necesitan espacios donde sentirse escuchados, comprendidos y acompañados.

Porque detrás del uniforme también hay personas. Y muchas veces, lo único que necesitan, es que alguien les pregunte cómo están.

PREGUNTAS

Diario Blue: Durante años has escuchado a policías hablar de estrés, desgaste emocional y presión constante. ¿Qué es lo que más te ha impactado descubrir sobre cómo viven realmente muchos agentes detrás del uniforme?

Cris Afonso: Lo que más me ha impactado, sin duda, es la soledad. No la soledad física, sino esa sensación constante de tener que sostenerse siempre, de no poder flaquear y de sentir que, si algo les afecta emocionalmente, de alguna manera están fallando. He escuchado a muchos agentes relatar situaciones objetivamente traumáticas con una calma que, en realidad, termina siendo una coraza construida durante años. Y eso me ha marcado muchísimo. Porque detrás del uniforme hay personas que muchas veces no saben cómo quitarse el peso que llevan encima, o que ni siquiera se permiten reconocer que lo están cargando.

Diario Blue: Has comentado que muchos policías normalizan situaciones muy duras hasta el punto de no reconocer que necesitan ayuda. ¿Cómo suele manifestarse ese desgaste emocional en su vida diaria?

Cris Afonso: Rara vez aparece de forma repentina. Normalmente se manifiesta de una manera mucho más silenciosa y sutil: irritabilidad en casa sin entender muy bien de dónde viene, distancia emocional con la familia, dificultad para desconectar del trabajo, insomnio o una especie de anestesia afectiva que se va instalando poco a poco sin que ellos mismos sean conscientes. A veces me dicen que ya no disfrutan de cosas que antes les gustaban, pero ni siquiera lo relacionan con el trabajo.Y ahí está precisamente la trampa: el desgaste emocional se normaliza tanto que llega un momento en el que dejan de verlo como algo que tiene solución.

Diario Blue: En tu trabajo hablas mucho de prevención antes del colapso psicológico. ¿Qué señales suelen aparecer cuando un agente lleva demasiado tiempo sosteniendo presión emocional?

Cris Afonso: Hay señales que se repiten con bastante frecuencia. El cuerpo suele avisar antes que la mente: dolores físicos sin una causa aparente, tensión constante, problemas digestivos o un cansancio que nunca termina de desaparecer. Después aparecen cambios en la conducta: aislamiento, irritabilidad, cambios en el carácter o un mayor consumo de alcohol como forma de “bajar la guardia” al llegar a casa. Y hay algo que me parece especialmente importante: la hipervigilancia que nunca se apaga. Un agente está entrenado para mantenerse alerta constantemente, pero muchas veces no sabe cómo dejar de estarlo cuando termina el servicio. Y vivir así de manera permanente agota de una forma muy difícil de explicar si no se ha vivido.

Diario Blue: El entorno policial muchas veces obliga a convivir con situaciones traumáticas, tensión y sufrimiento humano. ¿Cómo afecta eso con el paso de los años a nivel psicológico?

Cris Afonso: Muchos agentes me cuentan que llega un momento en el que dejan de sentir ciertas cosas dentro del trabajo, y al principio eso incluso parece algo positivo. Les permite seguir funcionando, tomar decisiones rápidas y continuar adelante pese a todo lo que viven. El problema es que ese mismo mecanismo que les protege durante el servicio termina acompañándolos también fuera de él. Y entonces aparece la dificultad para volver a conectar emocionalmente.
Hablas con sus parejas y muchas veces describen la sensación de convivir con alguien que, aunque está presente físicamente, parece no estar del todo ahí.
No es que no quieran estar presentes. Es que durante años han aprendido a desconectarse emocionalmente para poder sobrevivir a determinadas situaciones.
Y eso acaba pasando factura con el tiempo. No de golpe, sino poco a poco: dejando de ilusionarse, perdiendo la paciencia por cosas pequeñas o sin recordar cuándo fue la última vez que se rieron de verdad.
Lo más preocupante es que muchos terminan viendo todo eso como algo normal y dejan de relacionarlo con el impacto emocional de su trabajo.

Diario Blue: ¿Crees que todavía existe miedo dentro del colectivo policial a pedir ayuda psicológica por cómo pueda interpretarlo el entorno?

Cris Afonso: Sí, existe. Y creo que sería irresponsable decir lo contrario.
Todavía hay agentes que sienten miedo a que pedir ayuda psicológica pueda interpretarse como una señal de debilidad, que afecte a su carrera profesional o incluso a la forma en la que sus propios compañeros los ven dentro del cuerpo.
La cultura del aguante sigue estando muy arraigada y, en muchos casos, los entornos de trabajo continúan siendo espacios donde el juicio pesa demasiado.
Aun así, sí percibo que poco a poco algo está empezando a cambiar. El problema es que el estigma todavía no ha desaparecido.
Por eso una parte importante de mi trabajo consiste precisamente en cambiar esa narrativa: que pedir ayuda no se vea como un fracaso, sino como una forma de cuidar la herramienta más importante que tiene cualquier persona, que es el mismo.

Diario Blue: También trabajas la prevención de la conducta suicida. ¿Por qué es tan importante empezar a hablar de este tema sin miedo dentro de los cuerpos policiales?

Cris Afonso: Porque los datos nos obligan a hacerlo. En España, históricamente han muerto más policías por suicidio que en acto de servicio, y eso no puede seguir siendo un tema silenciado. El silencio no protege a nadie. Al contrario, aísla todavía más. Cuando un agente llega a un punto de desesperanza tan extremo, normalmente lleva mucho tiempo acumulando señales que nadie ha sabido ver, o que nadie se ha atrevido a nombrar. Y creo que es importante entender algo: hablar sobre suicidio no mete ideas en la cabeza de nadie. Lo que realmente hace es abrir una puerta para que una persona que necesita ayuda pueda sentirse capaz de pedirla.

Diario Blue: Cuando un policía consigue hablar por primera vez de lo que lleva años guardándose, ¿qué suele cambiar en esa persona?

Cris Afonso: Casi siempre lo primero que aparece es el alivio. Un alivio que muchas veces incluso les sorprende, porque no esperaban sentirse mejor simplemente por haberlo dicho en voz alta. Lo que realmente cambia es que dejan de estar solos con todo eso. Y a partir de ahí ya se puede empezar a trabajar. No es algo mágico ni inmediato, pero ese primer momento en el que una persona consigue decir “esto me ha pasado y me ha afectado” suele convertirse en el comienzo de algo muy importante. Mi trabajo consiste precisamente en actuar antes de que llegue el colapso emocional, prevenir y dar herramientas para que puedan detectar a tiempo lo que les ocurre y evitar entrar en un círculo sin salida.

Diario Blue: Después de todo lo que has vivido acompañando emocionalmente a policías, ¿qué te gustaría que entendiera la sociedad sobre quienes llevan el uniforme?

Cris Afonso: Que son personas antes que policías. Puede parecer algo obvio, pero muchas veces no se vive así, ni desde fuera ni dentro del propio colectivo. La sociedad tiende a verlos únicamente como una función, no como personas con sus propias cargas, miedos, límites y emociones.
Y, en ocasiones, el propio sistema también contribuye a eso, exigiéndoles constantemente una imagen de fortaleza permanente que no siempre es sostenible.
Me gustaría que existiera una mayor conciencia de que cuidar a quienes nos cuidan no es un lujo, sino una necesidad.
Y creo que ese cuidado empieza precisamente por dejar de ver solo el uniforme y empezar a ver a la persona que hay detrás de él.

Diario Blue: Trabajas muy cerca de realidades extremadamente delicadas dentro del colectivo policial. Sin entrar en detalles personales que no se puedan contar, ¿ha habido alguna situación, conversación o caso relacionado con pensamientos suicidas que te haya marcado profundamente y que nunca hayas podido olvidar?

Cris Afonso:Hay momentos que no se olvidan. Sin entrar en detalles que no me corresponde compartir, sí puedo decir que lo que más me ha marcado no han sido necesariamente las situaciones más extremas, sino conversaciones aparentemente pequeñas donde alguien, casi de pasada, me ha confesado que había llegado a sentir que era una carga para los suyos. Ese tipo de frases, que a veces pueden parecer menores cuando se dicen así, son en realidad señales de alarma enormes. Y lo que más me impactó fue darme cuenta de que esa persona probablemente llevaba mucho tiempo pensando eso antes de atreverse a decirlo en voz alta. Quizá, si no hubiera existido ese espacio seguro para hablar, nunca lo habría contado. Eso me recuerda constantemente por qué hago este trabajo. Creo que como sociedad todavía tenemos mucho que avanzar para eliminar el estigma alrededor de la salud mental y crear espacios donde nuestros policías puedan aprender a cuidarse, compartir lo que sienten y pedir ayuda sin pensar que por ello están fallando.


Un recurso práctico para quienes lo necesiten

Antes de finalizar la entrevista, Cris Afonso quiso compartir con los lectores de Diario Blue una pequeña guía práctica pensada especialmente para policías y profesionales que conviven diariamente con altos niveles de estrés, tensión emocional y desgaste psicológico.

5 Micro-acciones para Mantenerte a Salvo

Sin postureo. Solo efectividad.
Regulación del sistema nervioso, conexión y protección cuando la carga se vuelve demasiado pesada.

Guía psicoeducativa

Esta guía no sustituye la atención clínica.


Cómo usar esta guía

* Elige un consejo y ponlo en práctica hoy.
* Toma entre 60 y 180 segundos.
* Repítelo durante 3 días antes de cambiar al siguiente.
* Si existe ideación o impulsividad intensa, busca ayuda inmediata.

“No busques motivación: busca la acción mínima. La repetición es lo que le enseña al cuerpo a aprenderlo.”



Baja la activación (90 segundos)

Exhalación larga x6

Exhala durante más tiempo del que inhalas.

Enraizamiento 5-4-3-2-1

* 5 cosas que ves a tu alrededor.
* Describe 1 sensación corporal.

Objetivo

Recuperar margen y claridad mental.

Puede utilizarse después de una intervención complicada, una discusión o cuando aparecen síntomas como taquicardia, irritabilidad o tensión elevada.

Si necesitas repetirlo constantemente durante varios días, pide apoyo.


Rompe el bucle (10 segundos)

Repite:

“Esto es ruido mental, no una orden.”

Después pregúntate:

“¿Cuál es la siguiente acción útil en los próximos 30 segundos?”

Por ejemplo:

* Beber agua.
* Ducharte.
* Caminar 3 minutos.
* Enviar un mensaje a alguien.

Cuando la mente entra en modo “sin salida”, no se trata de discutir con ella, sino de cambiar de canal mediante una microacción física concreta.


Conexión (Regla de 1 contacto)

Antes de aislarte, realiza un contacto.

“¿Tienes 10 minutos hoy? No necesito consejos, solo hablar.”

Si esa persona no responde, pasa al plan B:

* otro compañero,
* un familiar,
* alguien de confianza.

La conexión es uno de los factores protectores más importantes frente al aislamiento emocional.


Fin del turno (3 minutos)

Frase de cierre

“Lo que pasó en la calle se queda en la calle. Ahora es tiempo de disfrutar de mi gente.”

Hazlo al quitarte el cinturón, la placa o justo antes de entrar en casa.

El objetivo es enseñarle al cuerpo que el turno ha terminado.


Plan de protección (No negociable)

No te quedes solo

Muévete a un lugar donde haya gente.

Pide ayuda ahora

* 024
* 112

Crea distancia

Aléjate de cualquier medio o elemento que pueda facilitar actuar por impulso.

Restringir el acceso a determinados medios y buscar apoyo inmediato son medidas fundamentales dentro de la prevención del suicidio.


Pide ayuda hoy si…

* Sientes dificultad para mantenerte seguro.
* Temes actuar por impulso.
* La ideación aparece de forma frecuente o intensa.
* Notas pérdida de control.
* Vives en “modo automático”.
* Se unen aislamiento, insomnio y desesperanza.

Si esto te ayudo hay un siguiente nivel

“Tu mente también es equipo de servicio. Cuídala.”

Advertencia: Si existe riesgo inmediato, llama al 112. Esta guía no sustituye la atención sanitaria.

Desde Diario Blue y Periódico Policial queremos agradecer a Cris Afonso su cercanía, sinceridad y el enorme trabajo que realiza acompañando emocionalmente a hombres y mujeres de los cuerpos policiales.

En una profesión donde muchas veces el sufrimiento se vive en silencio, conversaciones como esta ayudan a visibilizar una realidad que rara vez se cuenta: detrás del uniforme también existen personas que cargan presión, miedo, desgaste emocional y heridas invisibles.

Hablar de salud mental no debería ser un tabú. Y mucho menos dentro de colectivos que conviven diariamente con situaciones límite y una enorme responsabilidad sobre sus hombros.

Porque cuidar de quienes nos cuidan también es una forma de proteger a toda la sociedad.

Podéis seguir el trabajo de Cris Afonso a través de su Instagram:
@crisafonso_psicoterapia

Y también en su página web:
www.crisafonso.com

Como ella misma recuerda:

“Tú cuidas de tod@s, ¿quién cuida de ti?”

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