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Manuel Jaramillo vuelve a Diario Blue tras la enorme petición de los lectores

Manuel Jaramillo vuelve a Diario Blue tras la enorme petición de los lectores

Tras el impacto de su primera entrevista, cientos de mensajes y peticiones llevaron a Diario Blue a realizar una segunda parte junto a Manuel Jaramillo. En esta nueva conversación, el agente habla sin filtros sobre la oposición, la falta de medios, la violencia en la calle, la formación policial, el liderazgo real y la necesidad urgente de preparar a los agentes para una realidad que ya no admite improvisaciones.

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En pocas ocasiones una entrevista genera el impacto que provocó la primera conversación de Manuel Jaramillo en Diario Blue. Tras su publicación, decenas de compañeros, opositores y lectores comenzaron a escribirnos pidiendo una segunda parte. Mensajes privados, comentarios y opiniones llenaron el teléfono de Manuel y también nuestras redes sociales.

La audiencia quería más.

Querían seguir escuchando a alguien que habla desde la experiencia real de la calle, sin adornos, sin postureo y sin frases vacías. Por eso hoy llega esta segunda parte. Una continuación mucho más profunda, más directa y más cruda, donde Manuel reflexiona sobre el presente de la profesión policial, la preparación mental y física de los agentes y la necesidad urgente de evolucionar en muchos aspectos que, según él mismo reconoce, llevan décadas estancados.

Antes de comenzar, Manuel quiso dejar clara una nota aclaratoria:

“Las expresiones y manifestaciones vertidas en este escrito son a título estrictamente personal. No represento a ninguna institución ni es mi intención dañar la imagen de ninguna de ellas; se trata de una reflexión individual sobre la profesión y su contexto actual”.


Materializar el sueño

Uno de los mensajes más potentes de toda esta segunda parte va dirigido a quienes ahora mismo están preparando una oposición y sienten que el objetivo todavía queda demasiado lejos.

Manuel habla desde la experiencia de quien conoce perfectamente las madrugadas estudiando, el desgaste mental y los momentos donde aparecen las dudas. Pero también habla desde la convicción de quien consiguió convertir un sueño en realidad.

“Si estás ahí fuera, entre apuntes y madrugadas, escúchame bien: visualízate. No como un deseo lejano, sino como una certeza”.

Para él, la mente es el primer lugar donde debe ganarse la batalla.

“Créetelo hasta que el peso de las botas y la rigidez del ceñidor te resulten familiares sin haberlos tocado aún”.

No habla únicamente de motivación. Habla de disciplina, constancia y de aprender a dividir el camino en pequeñas metas para no perderse durante el proceso.

“Marca metas pequeñas, conquístalas y, una vez las tengas, desmenúzalas, pero mantén siempre un ojo en el camino recorrido”.

Y lanza una frase que resume perfectamente lo que significa opositar durante años:

“Nunca pierdas un segundo en dudar de ti mismo. Si tu mente ya ha llegado allí, tu cuerpo solo tiene que seguir el camino”.

La reflexión termina con una de las frases más potentes de toda la entrevista:

“Lucha, porque llegará el día en que te despiertes y te des cuenta de que ya no estás soñando: estás viviendo tu sueño”.


La realidad policial: “El ciudadano no merece malabarismos”

Manuel también quiso detenerse en algo que considera fundamental: los recursos policiales y la forma en la que afectan directamente al ciudadano.

Su postura es clara.

“Toda inversión en material policial es proporcional al servicio que recibe el ciudadano”.

Para él, la falta de determinados materiales y herramientas obliga a muchos agentes a improvisar continuamente.

“Si no se dispone de ciertos materiales o servicios básicos los agentes se ven abocados al malabarismo. El ciudadano no se lo merece”.

Y añade algo especialmente importante: la delincuencia y la calle han evolucionado mucho más rápido que muchos sistemas administrativos y operativos.

“Se debe dar un servicio acorde a la actualidad, acorde a lo que demanda el ciudadano, no con herramientas rudimentarias de la época del ‘Lute’”.

“Jugamos al cara o cruz con nuestras vidas”

Uno de los fragmentos más duros llega cuando Manuel habla sobre la coordinación entre servicios y la lentitud de muchos procedimientos que, en situaciones críticas, pueden marcar la diferencia entre salvar una vida o llegar demasiado tarde.

“Es una odisea peligrosa que intentar identificar a alguien con posibles requisitorias, solicitar refuerzo o comisionar una ambulancia sea un laberinto de llamadas”.

La crítica va mucho más allá de una simple queja operativa. Habla de seguridad real.

“Carecer de programas de acceso directo a datos es jugar al cara o cruz con nuestras vidas”.

Y describe un escenario que muchos agentes viven cada día:

“Tenemos un monstruo de descoordinación —112, 091, 092— que regala tiempo al delincuente y agoniza a la víctima ante una emergencia”.

Mientras tanto, explica, el policía permanece en medio del problema, esperando respuestas que no llegan.

“El agente espera, jugándose el tipo, localizando a una posible víctima, una respuesta que no llega a tiempo”.

Para Manuel, la administración necesita reaccionar de manera urgente.

“La administración debe cambiar ya, urgentemente”.

“Seguimos usando un sistema de los años 80”

La calle ya no es la misma. Y Manuel insiste varias veces en esa idea durante toda la conversación.

Según explica, hoy cualquier intervención aparentemente rutinaria puede convertirse en cuestión de segundos en una situación extremadamente peligrosa.

“Hoy, una infracción de tráfico es un escenario de tensión, maldad, peligro, insultos y agresión”.

Sin embargo, considera que muchos agentes siguen trabajando bajo estructuras, protocolos y herramientas completamente desactualizadas.

“Enfrentamos esta agresividad criminal desmedida con un sistema de los años 80 que ya no funciona”.

Y utiliza una comparación muy gráfica para explicar la situación:

“Si no se tiene una respuesta contundente, herramientas adecuadas y respaldo correcto, los agentes estaremos colocando una tirita ante una hemorragia masiva”.

“Aquí nunca pasa nada”: la frase que puede costar una vida

Manuel también quiso mandar un mensaje directo a muchos compañeros que todavía subestiman la importancia de la formación continua.

“El ‘aquí nunca pasa nada’ es una frase suicida”.

Porque, según explica, tarde o temprano llegará la intervención crítica.

“Algún día te va a tocar, y si no tienes formación, tu equipo es solo un adorno”.

Para él, debería ser obligatorio que todos los agentes estuviesen preparados en técnicas de control de hemorragias y atención inmediata en situaciones críticas.

“Debería ser obligatorio que cada agente estuviese formado en control de sangrado, Stop The Bleed y llevar su IFAK listo para salvar su vida, la del ciudadano o la de un compañero”.

Lo que más le preocupa es que, en muchas ocasiones, este tipo de formación ni siquiera recibe el reconocimiento que merece.

“Parece mentira que una herramienta que salva vidas no se proporcione ni se dé en las academias oficiales”.

Y pone su propio ejemplo:

“En mi caso, mi curso de control de sangrado no vale las horas al no estar reconocido por la academia pública”.

Manuel deja además una frase demoledora:

“Lo único más trágico que la muerte, es una muerte que pudo ser evitada”.

Pero también advierte sobre el peligro de portar material sin preparación real.

“Es una temeridad llevarlo sin formación porque crea una falsa seguridad”.

Y lo resume con claridad:

“Quita lo estético de portarlo y bájate al barro a aprender. No lleves nada para lo que no te hayas formado y entrenado”.

Meritocracia, compromiso y liderazgo real

Otro de los temas que quiso tratar fue la cultura interna dentro de muchos cuerpos policiales.

Manuel considera que debe terminarse la mentalidad conformista y la falta de implicación de algunos agentes.

“Basta de ‘café para todos’. La meritocracia debe ser el motor”.

Según explica, premiar igual al que se esfuerza y al que no se implica termina destruyendo la motivación de quienes realmente se dejan la piel.

“Premiar al que no se implica desmotiva al que se deja la piel”.

Y lanza otra crítica muy directa:

“Debemos desterrar comentarios como ‘que os vean’, ese refugio de caimanes para pasear sin ser productivos”.

Sin embargo, también quiso detenerse en la figura de los verdaderos líderes. Personas que, según él, todavía existen dentro de la profesión.

“Por suerte, puedo decir que tengo bien cerca a un líder. Y es de justicia reconocerlo”.

Para Manuel, el liderazgo no depende de galones ni escalas jerárquicas.

“La autoridad se impone por decreto, pero el liderazgo se suda cada día en el asfalto”.

Y añade una frase que resume perfectamente toda su visión:

“No se trata de quién tiene más estrellas en el hombro, sino de quién tiene más crédito moral ante sus agentes”.

También defiende algo que muchas veces se olvida: reconocer el trabajo bien hecho.

“La comunicación y las felicitaciones deben ser bidireccionales. Igual que se exige, hay que saber reconocer el trabajo bien hecho”.


“El Jiujitsu me enseñó a pensar cuando falta el oxígeno”

La parte final de esta segunda entrevista entra de lleno en la violencia real y en la preparación mental que necesita un agente para sobrevivir a ella.

Manuel habla desde la experiencia del entrenamiento y de haber entendido que la realidad de la calle puede superar cualquier expectativa.

“El Jiujitsu me enseñó a pensar cuando falta el oxígeno, a levantarme continuamente, a no rendirme y a saber que una persona bien entrenada puede vencer al más fuerte”.

Hubo un momento concreto que cambió completamente su forma de ver la preparación policial.

“Sentí en mis carnes que tenía la obligación moral y personal de empezar a entrenar cuando no pude defenderme luchando con compañeros en un tatami”.

Y reconoce algo muy duro:

“Si hubiese sido en la calle, probablemente no estaría ahora mismo aquí”.

Para Manuel, entrenar no es una cuestión estética ni una moda. Es una necesidad.

“Hay que ser pacíficos, saber que puedes hacer daño y no hacerlo, pero no inofensivos”.

Y continúa:

“Debemos educarnos en la violencia para saber intervenir en ella con precisión”.

La reflexión termina con otra frase demoledora:

“Solo quien conoce el caos de la lucha mantiene la calma cuando el sistema te deja solo”.

Por eso anima a cualquier agente a practicar algún tipo de disciplina de combate o defensa.

“Entrena cualquier disciplina, te servirá sí o sí”.

Y concluye con una frase que resume perfectamente toda esta segunda parte de Diario Blue:

“Es mejor ser un guerrero en un jardín que un jardinero en una guerra”.

Porque, como él mismo dice:

“El uniforme se viste, pero el honor se entrena. Sé profesional, no una estadística. Valora tu vida”.

Todas las manifestaciones reflejadas en esta entrevista pertenecen exclusivamente al ámbito personal del entrevistado y no representan a ninguna institución policial.

PREGUNTAS

Diario Blue: Después del enorme impacto que tuvo tu primera entrevista, ¿cómo has vivido la reacción de tantos compañeros y opositores que se sintieron identificados contigo?

Manuel Jaramillo: Muy positiva. La verdad es que es todo un orgullo poder hablar con tantos compañeros de toda España y compartir conocimientos, debates y diferentes circunstancias enriquecedoras relacionadas con la profesión. Tengo la suerte de ir descubriendo compañeros geniales y opositores con verdadera vocación. Al final, todo eso genera algo muy difícil de explicar desde fuera: sentimiento de hermandad policial. Y sinceramente, creo que eso es una de las cosas más bonitas que tiene esta profesión.

Diario Blue: En varias ocasiones mencionas la falta de medios y coordinación. ¿Cuál es la situación más frustrante que has vivido trabajando con esas carencias?

Manuel Jaramillo: Los medios son herramientas esenciales para la labor policial, tanto los medios personales como los técnicos. Es fundamental dar a la ciudadanía el servicio que realmente merece y tener carencias en algo tan básico supone dar un paso atrás.
Debemos ofrecer un servicio de calidad, utilizando herramientas modernas, actuales y eficaces que faciliten el trabajo policial. La falta de medios termina frustrando a cualquier agente al que realmente le guste esta profesión.
Es difícil entender que estando a escasos metros de un incidente crítico ni siquiera puedas llegar a saberlo por culpa de la falta de coordinación. Tenemos un conglomerado de números de teléfono —112, 091, 092, 062, 080— que muchas veces dificultan que intervenga rápidamente el cuerpo más cercano al lugar del incidente.
Se debe dar un paso firme en la modificación de la coordinación global de los servicios de emergencias. Un ejemplo claro sería el sistema 911 de Estados Unidos, donde existe una coordinación mucho más clara, rápida y precisa.

Diario Blue: Dices que “la calle ha cambiado”. ¿Qué diferencias notas entre la delincuencia de hace años y la que se encuentran hoy los agentes?

Manuel Jaramillo:La delincuencia de hace años estaba mucho más focalizada en determinados delitos. Actualmente ha aumentado de manera exponencial y además se ha vuelto mucho más especializada, agresiva y violenta, algo que también se ve incrementado por la pérdida progresiva de autoridad.Antes podían robarte sin ejercer una violencia extrema y ahora vemos actuaciones donde existe una agresividad completamente desproporcionada. Esa pérdida de autoridad va generando poco a poco un clima de impunidad delincuencial muy preocupante.Estamos luchando contra una delincuencia cada vez más preparada, más organizada y con mayores recursos, mientras nosotros seguimos utilizando sistemas y herramientas prácticamente anclados en los años 80.Un ejemplo muy claro es el concepto de la famosa “proporcionalidad”. El criminal puede utilizar armas de guerra, vehículos o cualquier medio extremadamente peligroso, mientras que nosotros trabajamos con muchísimas limitaciones.No disponemos muchas veces de vehículos adecuados, embarcaciones, armamento o determinados recursos que sí poseen quienes delinquen.

Diario Blue: ¿Crees que muchos agentes viven demasiado confiados pensando que “a ellos nunca les va a pasar”?

Manuel Jaramillo: Sí. Muchas veces se vive dentro de una falsa sensación de seguridad hasta que aparece eso que supuestamente “nunca pasa” y la realidad termina golpeando de frente al agente. Es en ese momento donde afloran realmente las horas de formación en violencia, la preparación mental y el entrenamiento que uno tenga detrás para intentar salvaguardar la vida e integridad tanto del propio agente como de un compañero o de un ciudadano.
Por eso considero básico que cualquier policía esté preparado para aquello que pueda ocurrir. Porque si no existe esa preparación, al final estamos dejando nuestra vida prácticamente a un cara o cruz.

Diario Blue: Después de tantos años viendo la calle desde dentro, ¿qué es lo que más te preocupa del futuro de la profesión policial?

Manuel Jaramillo: No hace falta llevar demasiados años en la calle para darse cuenta de que el sistema policial necesita cambiar. La formación debe adaptarse a la realidad actual de las calles. Necesitamos formación real en violencia, medicina táctica, cerrajería operativa y muchos otros sistemas modernos y punteros que ya deberían formar parte habitual de la preparación policial.Miro al futuro con preocupación porque considero que debemos cambiar las reglas del juego cuanto antes. Y para eso hace falta una reflexión profunda y asumir el coste que supone ese cambio. Pero ese paso tiene que darlo un líder.Es raro el día en que cualquier intervención no termine con desafíos, faltas de respeto o incluso agresiones hacia los agentes. Hoy en día se cuestiona constantemente la actuación policial.Y muchas veces olvidamos algo muy simple: nosotros somos profesionales de esta materia.

La primera entrevista de Manuel Jaramillo dejó huella entre miles de lectores. No por buscar titulares fáciles, sino porque habló con una sinceridad que muchos compañeros reconocieron inmediatamente como real. Sin adornos. Sin discursos preparados. Simplemente contando lo que muchos viven cada día en la calle y pocas veces se atreven a decir públicamente.

Esta segunda parte nace precisamente de ahí. De la enorme cantidad de mensajes, opiniones y peticiones que llegaron tras la primera publicación. Compañeros, opositores y lectores que querían seguir escuchando a alguien que habla desde la experiencia, desde la formación y desde una visión profundamente crítica pero también constructiva de la profesión policial.

A lo largo de esta conversación, Manuel Jaramillo ha vuelto a dejar reflexiones muy duras sobre la falta de medios, la evolución de la delincuencia, la pérdida de autoridad, la necesidad de formación real y la importancia del liderazgo dentro de los cuerpos policiales. Pero también ha dejado algo todavía más importante: una llamada constante a la preparación, al compañerismo y a la responsabilidad profesional.

Porque detrás de cada intervención hay decisiones que se toman en segundos, agentes que se juegan mucho más de lo que la mayoría imagina y una realidad que cambia mucho más rápido de lo que muchos sistemas son capaces de asumir.

Desde Diario Blue queremos agradecer sinceramente a Manuel Jaramillo el habernos permitido realizar esta segunda parte y compartir nuevamente su visión, experiencia y forma de entender la profesión policial.

Porque, como él mismo dice:

“El uniforme se viste, pero el honor se entrena”.

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