Hay trayectorias profesionales que se construyen con el paso de los años y otras que se construyen a base de sacrificio, disciplina y una búsqueda constante de la mejora. La de Otavio de Paula pertenece a ambas.
Su nombre es ampliamente conocido dentro del ámbito de la formación especializada gracias a una carrera que combina experiencia policial, competición deportiva al más alto nivel, enseñanza y dirección de proyectos formativos que han logrado alcanzar reconocimiento universitario.
Agente de la Ertzaintza, instructor especializado y referente en el ámbito del control físico profesional, Otavio ha dedicado gran parte de su vida a estudiar, entrenar y perfeccionar técnicas orientadas a mejorar la seguridad y la eficacia de quienes tienen que intervenir en situaciones complejas. Sin embargo, reducir su trayectoria únicamente a su faceta policial sería quedarse muy lejos de la realidad.
A lo largo de los años ha desarrollado una destacada carrera dentro de disciplinas como el grappling, el submission y el jiu-jitsu brasileño, participando en competiciones nacionales e internacionales y consiguiendo numerosos títulos que le han situado entre los deportistas más reconocidos dentro de estas especialidades. Esa experiencia competitiva, unida a su trabajo diario como profesional, le permitió desarrollar una visión muy particular sobre la preparación física y mental necesaria para afrontar escenarios de alta exigencia.
Lejos de conformarse con los éxitos deportivos o con la experiencia adquirida durante el servicio, decidió dar un paso más. Su inquietud por mejorar la preparación de los profesionales le llevó a desarrollar una metodología propia basada en años de observación, entrenamiento y contacto directo con la realidad operativa.
Así nació Grappling Policial, un proyecto que con el tiempo se ha convertido en una referencia para miles de profesionales. Lo que comenzó como una iniciativa orientada a mejorar la formación de los agentes terminó evolucionando hasta convertirse en una estructura formativa presente en numerosos puntos de España y seguida por profesionales de diferentes cuerpos policiales, militares y ámbitos relacionados con la intervención.
Su filosofía siempre ha sido clara: una intervención no debe centrarse en demostrar fuerza, sino en resolver situaciones con eficacia, seguridad y proporcionalidad. Una visión que ha guiado tanto su trabajo como instructor como el desarrollo de cada uno de los programas formativos en los que participa.
La magnitud alcanzada por este proyecto terminó obteniendo uno de los reconocimientos más importantes de su carrera cuando la Universidad de La Rioja incorporó diferentes microcredenciales relacionadas con Grappling Policial y Grappling Militar dentro de su oferta formativa. Un hito que convirtió conocimientos nacidos de la experiencia profesional en formación universitaria oficial.
Actualmente, Otavio de Paula forma parte de la dirección ejecutiva de estos programas académicos y dirige la parte aplicada de las sesiones presenciales, participando directamente en la preparación de alumnos procedentes de distintos puntos de España e incluso de otros países europeos.
Más allá de los títulos, los reconocimientos o las responsabilidades que ha asumido durante su trayectoria, quienes conocen su trabajo destacan su capacidad para transmitir conocimientos, su cercanía con los alumnos y su firme compromiso con una idea que repite constantemente: la formación nunca termina.
Su historia es la de una persona que ha conseguido unir deporte, vocación de servicio, experiencia operativa y enseñanza en un mismo camino. Un camino construido durante años de esfuerzo y que continúa evolucionando con el objetivo de seguir aportando conocimiento y preparación a quienes tienen la responsabilidad de actuar cuando los demás más lo necesitan.
Hoy, en Diario Blue, tenemos el placer de conversar con Otavio de Paula para conocer más de cerca la persona que hay detrás de esta trayectoria, descubrir las experiencias que han marcado su carrera y profundizar en una vida dedicada al aprendizaje, la formación y el servicio.
Diario Blue: Después de tantos años de trabajo, ¿qué sentiste al ver tu método reconocido dentro de una universidad?
Otavio de Paula: Sentí una mezcla muy intensa de orgullo, alivio y responsabilidad al ver que el método de Grappling Policial entraba por la puerta grande de una universidad pública como la Universidad de La Rioja. Después de tantos años de ensayo y error, de trabajo en la calle y de pelearnos con la burocracia, verlo convertido en una microcredencial oficial fue como confirmar que todo ese esfuerzo tenía sentido. También lo viví como una especie de justicia profesional: que el trabajo serio sobre control, gestión del estrés y uso proporcionado de la fuerza tenga hoy un reconocimiento académico significa que el sector empieza a valorar la formación rigurosa por encima de las modas. Y, al mismo tiempo, sentí una enorme responsabilidad, porque ahora cada curso que sale con el sello de la Universidad de La Rioja no solo habla de Grappling Policial, también marca el nivel de lo que la sociedad espera de nosotros como formadores y como policías.
Diario Blue: ¿Qué diferencia a Grappling Policial de una defensa personal tradicional enfocada solo al combate?
Otavio de Paula: La gran diferencia es que Grappling Policial no busca ganar una pelea, sino resolver una intervención real con el máximo control, el mínimo daño posible y siempre dentro de la ley. No es un sistema pensado para el combate deportivo ni para lucir técnica, sino un método orientado a profesionales que tienen que proteger, controlar y responder después también a nivel jurídico. Mientras la defensa personal tradicional muchas veces está enfocada en golpear, incapacitar o salir de una agresión, Grappling Policial está pensado para acompañar al suelo, controlar e inmovilizar con seguridad, teniendo en cuenta el contexto, el uniforme, el equipo de dotación, la presencia de terceros y la proporcionalidad en el uso de la fuerza. En definitiva, no prepara para pelear mejor, sino para intervenir mejor.
Diario Blue: ¿Se está preparando hoy al policía para la realidad de la calle o todavía existe mucha distancia entre teoría y práctica?
Otavio de Paula: A día de hoy sigue existiendo bastante distancia entre la teoría y la práctica. Hay centros y profesionales que sí están haciendo un trabajo serio, útil y adaptado a la realidad de la calle, pero todavía no son la mayoría. En muchos casos, la formación sigue siendo demasiado teórica, muy centrada en contenidos que sirven para aprobar o cumplir expediente, pero no siempre para responder con solvencia en una intervención real. La calle exige toma de decisiones, control emocional, habilidades motrices, trabajo bajo presión y muchas horas de entrenamiento, y eso no se adquiere solo con apuntes o con unas pocas prácticas aisladas.
Diario Blue: ¿Qué errores son los más comunes cuando un agente tiene que realizar una reducción física?
Otavio de Paula: El error más común es no entrenar y pensar que, por llevar uniforme o por tener experiencia, uno ya será capaz de resolver una reducción física cuando llegue el momento.
Esa falsa seguridad es muy peligrosa, porque una intervención real no perdona la improvisación. Y luego está el error de algunos que sí entrenan, pero actúan como si estuvieran en una clase de gimnasio. Confunden el entrenamiento deportivo con la realidad operativa y olvidan que en la calle no hay tatami, no hay reglas, no hay pausa y sí hay estrés, riesgo jurídico, terceros alrededor y posibilidad de lesiones graves.
Por eso el entrenamiento debe ser específico, realista y orientado a la función policial.
Diario Blue: ¿Qué puede aportar el grappling a un profesional que nunca ha practicado deportes de contacto?
Otavio de Paula: Puede aportarle muchísimo. Para una persona que nunca ha practicado deportes de contacto, el grappling ofrece una manera progresiva y realista de aprender a controlar una situación física sin depender de los golpes ni de la fuerza bruta.
Le aporta confianza, autocontrol, capacidad de gestionar el contacto físico, una mejor condición física y, sobre todo, herramientas prácticas para intervenir con más seguridad.
Además, al basarse en agarres, posiciones y controles articulares, permite que alguien que empieza desde cero pueda avanzar de forma muy sólida y útil desde las primeras fases del aprendizaje.
Diario Blue: ¿Cuál ha sido el momento más difícil o más gratificante dentro de todo este camino?
Otavio de Paula: El momento más difícil, sinceramente, lo estamos viviendo ahora. Muchos policías trabajan sin el respaldo que merecen, con pocos medios y soportando una enorme presión política y social. Cuando la política no escucha ni cuida a los profesionales de la seguridad, se genera una sensación muy dura de exposición y abandono en quienes están en primera línea. Muchas veces se juzga desde fuera, con intereses políticos o mediáticos, lo que un agente ha tenido que decidir en segundos y bajo una situación límite. Y eso desgasta muchísimo. Precisamente por eso, cada paso adelante en la profesionalización y en el reconocimiento serio de esta formación también tiene un valor enorme.
Diario Blue: Después de tantos años de trayectoria, ¿hay alguna anécdota, intervención o momento vivido que te haya marcado especialmente y que puedas contarnos?
Otavio de Paula: Sí, y es una de las experiencias más impactantes y emocionantes que he vivido en este camino. Hace poco, durante un curso que estaba impartiendo en la UNED, en una mesa redonda junto a jueces y otros profesionales, se me acercó en un descanso una compañera de la Guardia Civil para decirme que quería darme las gracias porque, según sus palabras, yo le había salvado la vida.
Me explicó que en una intervención en un pueblo habían sorprendido a unos atracadores en el acto y uno de ellos le lanzó ácido, quemándole la cara y las manos. Su compañero reaccionó a tiempo e impidió que el agresor siguiera atacándola. Después, él mismo le explicó que había actuado así gracias a recursos que había aprendido en una formación conmigo. Ella me enseñó fotografías de las lesiones, me contó que había tenido que pasar varias veces por quirófano y me dijo que, si su compañero no hubiera estado preparado, probablemente el agresor habría podido con los dos.
He vivido otras situaciones en las que mi trabajo ha contribuido a salvar vidas de terceros y eso incluso me ha valido reconocimientos, pero este momento fue distinto. Era una compañera, mirándome a los ojos, dándome las gracias por algo tan profundo. Me emocionó entonces y me sigue emocionando cada vez que lo recuerdo, porque te hace entender que detrás de cada hora de entrenamiento, de cada curso y de cada esfuerzo, puede haber una vida que vuelve a casa.
A lo largo de esta conversación hemos descubierto mucho más que la trayectoria de un agente, un instructor o un deportista. Hemos conocido a una persona que ha dedicado gran parte de su vida a aprender, a evolucionar y a compartir ese conocimiento con quienes cada día asumen la responsabilidad de intervenir en situaciones donde la preparación puede marcar la diferencia.
Las palabras de Otavio de Paula reflejan una realidad que va más allá de la técnica o del entrenamiento. Hablan de compromiso, de responsabilidad y de la importancia de una formación continua capaz de adaptarse a los desafíos que afrontan los profesionales sobre el terreno. También ponen de manifiesto la necesidad de reducir la distancia entre la teoría y la práctica, apostando por una preparación basada en la experiencia, el conocimiento y la realidad de la calle.
Especialmente significativa resulta la historia que comparte sobre aquella agente que, años después de recibir formación, se acercó para agradecerle un trabajo que contribuyó a salvar una vida. Un testimonio que resume perfectamente el verdadero valor de la enseñanza cuando se realiza con vocación, rigor y entrega.
La trayectoria de Otavio de Paula demuestra que detrás de cada curso, de cada formación y de cada proyecto existen años de esfuerzo, sacrificio y dedicación. Una labor que ha logrado trascender el ámbito profesional para convertirse en una referencia para numerosos agentes, instructores y profesionales que buscan seguir mejorando cada día.
Desde Diario Blue queremos expresar nuestro más sincero agradecimiento a Otavio de Paula por habernos abierto las puertas de su experiencia, compartir con nosotros sus reflexiones y permitirnos conocer más de cerca la historia que hay detrás de una trayectoria construida a base de trabajo, disciplina y pasión por la formación.
Ha sido un auténtico privilegio conversar con él y conocer la visión de una persona que continúa apostando por el aprendizaje constante como herramienta para crecer profesional y personalmente.
Le deseamos los mayores éxitos en todos los proyectos que están por venir y le agradecemos profundamente el tiempo, la confianza y la cercanía que ha mostrado con Diario Blue y con todos nuestros lectores.
Pueden seguir su trabajo y conocer más sobre sus proyectos a través de su perfil de Instagram:
@otaviodepaulabjj
Otavio de Paula, pionero en la formación universitaria de Grappling Policial en España
Hablamos con el agente de la Ertzaintza, instructor y fundador de Grappling Policial sobre la realidad de la formación policial, el valor del entrenamiento, la experiencia adquirida durante años de servicio y el camino que le llevó a impulsar una formación pionera reconocida por la Universidad de La Rioja.


