Hay personas que encuentran su lugar desde el primer día. Otras necesitan recorrer un camino mucho más largo para descubrir dónde pertenecen realmente.
La historia de Adrián de la Cruz, conocido por miles de personas como El Lobo Nómada, es precisamente una de esas historias. Durante años vistió el uniforme de la Policía Nacional, pero terminó descubriendo que su verdadera vocación iba mucho más allá de una profesión. Hoy vive rodeado de naturaleza y de sus animales, enseña supervivencia a personas de todas las edades y ayuda a miles de seguidores a prepararse para afrontar cualquier emergencia. Sin embargo, llegar hasta aquí no fue un camino sencillo.
Ingresó en el Cuerpo Nacional de Policía con tan solo veinte años. Natural de las afueras de Madrid, el destino quiso que una tercera parte de su promoción fuera enviada a Cataluña y él acabara desarrollando su carrera en Barcelona.
Con el paso del tiempo comprendió que ni el trabajo que desempeñaba ni el ritmo de la gran ciudad le hacían sentirse plenamente realizado. Cada vez que terminaba el servicio necesitaba escapar del asfalto para encontrar tranquilidad entre montañas, bosques y senderos. Aquellas salidas comenzaron siendo una forma de desconectar, pero terminaron despertando una pasión que cambiaría por completo el rumbo de su vida.
Empezó a formarse con algunos de los mejores profesionales de España en rastreo, orientación, supervivencia, primeros auxilios en terrenos agrestes, guía de travesías y otras disciplinas relacionadas con la vida en la naturaleza. Cuanto más aprendía, mayor era su deseo de seguir descubriendo nuevos conocimientos.
Ese afán por aprender le llevó también fuera de España. En Noruega conoció de primera mano las técnicas de supervivencia en condiciones árticas durante el invierno; convivió durante una semana con los bereberes recorriendo el desierto del Sáhara; pasó varios días en la selva de Costa Rica aprendiendo supervivencia tropical junto a especialistas y aprovechó cada periodo de vacaciones para viajar a lugares como Canadá, Escocia o Finlandia, buscando siempre algunos de los entornos naturales más salvajes del planeta.
Todo aquello comenzó a compartirlo a través de un canal de YouTube. Lo que en un principio era simplemente una forma de documentar sus experiencias terminó convirtiéndose en una comunidad cada vez mayor. Sin apenas darse cuenta, la supervivencia pasó de ser una afición a convertirse en el proyecto que realmente le ilusionaba.
Mientras tanto, dentro de la Policía Nacional las cosas no atravesaban su mejor momento. Intentó cambiar de brigada para encontrar un destino que le motivara más, pero nunca lo consiguió. A ello se sumaron los problemas con un superior, una situación que, según explica, terminó generando un ambiente muy complicado. Tras ser trasladado a otro destino, la sensación de sentirse señalado y la presión que vivía en el trabajo fueron aumentando hasta llevarle a tomar una de las decisiones más difíciles de su vida: renunciar a una plaza fija en la Policía Nacional, cuando todavía no disponía de una fuente de ingresos capaz de garantizarle estabilidad.
A pesar de todo, nunca perdió el compromiso con la profesión. Durante un servicio presenció cómo un vehículo se salía de la carretera y caía por un barranco. Sin esperar instrucciones, descendió rápidamente para auxiliar al conductor, convirtiéndose en el primero en llegar hasta él. Aquella intervención apenas tuvo reconocimiento, pero para Adrián supuso la confirmación de que siempre había intentado dar lo mejor de sí mismo como policía.
En 2020 dejó definitivamente el cuerpo y dos años más tarde tomó otra decisión que volvería a cambiar su vida: abandonar Barcelona para instalarse en una antigua casa en plena naturaleza que inicialmente había comprado pensando en impartir cursos o pasar allí algunos fines de semana.
La realidad fue muy distinta.
Cuando llegó, la vivienda apenas era habitable. Durante los primeros meses se iluminaba con velas al caer la noche y calentaba agua en una olla para poder afeitarse. Poco a poco fue instalando depósitos de agua, una sencilla instalación eléctrica mediante placas solares y aprendiendo por sí mismo todo aquello que necesitaba para sacar adelante su nuevo hogar.
También comenzó una nueva etapa rodeado de animales. Gallinas, ocas, cabras, colmenas de abejas con las que producía miel… Durante años aprendió a convivir con ellos, a cuidar de la finca, a desbrozar el terreno, reparar humedades de la vivienda y resolver cada problema que iba apareciendo. Una experiencia que le hizo comprender que menos es más, reduciendo con el tiempo el número de animales para centrarse en una vida más sencilla y sostenible.
Su forma de entender la supervivencia también evolucionó.
Si durante años había centrado gran parte de su formación en la naturaleza, a partir de 2020 comenzó a poner el foco en algo que considera todavía más importante: la supervivencia cotidiana. Prepararse para apagones, inundaciones, incendios, desabastecimientos o cualquier otra emergencia que pueda alterar nuestra vida. Enseñar cómo organizar un hogar, planificar una evacuación o afrontar situaciones inesperadas se convirtió en una de sus principales misiones.
Actualmente continúa impartiendo formación presencial y online a personas de todas las edades, desarrolla su propia marca de productos especializados y comparte sus conocimientos con una comunidad que no deja de crecer.
Porque la historia de Adrián de la Cruz no trata únicamente de supervivencia. Trata del valor de empezar de nuevo, de dejar atrás una vida que ya no le hacía feliz y de demostrar que, a veces, la mayor aventura no consiste en cruzar un desierto o sobrevivir en un bosque, sino en atreverse a cambiar de vida cuando todo invita a permanecer donde uno ya no es feliz.
Diario Blue: Entraste en la Policía Nacional con solo veinte años. ¿Por qué quisiste ser policía y qué significaba para ti vestir aquel uniforme en ese momento de tu vida?
Adrián: Sí, a los 19 años me puse a opositar y a los 20 entré en la academia. Quise ser policía para ayudar a la gente. En ese momento pensaba que vestir ese uniforme conllevaba muchas opciones diferentes de realizar diferentes tareas interesantes.
Diario Blue: Pasaste varios años dentro de la Policía Nacional. Más allá de las dificultades que acabaste viviendo, ¿qué te dio el cuerpo que todavía hoy forma parte de tu manera de ser?
Adrián: Casi pasé de ser un niño a un hombre al entrar en la Policía. Viví ese cambio de etapa al entrar, por eso supongo que me dio madurez, seguridad en mí mismo y sentido de la responsabilidad.
Diario Blue: En todos esos años de servicio tuvo que haber momentos buenos, malos y otros difíciles de olvidar. ¿Hay alguna intervención o alguna persona con la que te cruzaras como policía cuya historia todavía recuerdes especialmente?
Adrián: Recuerdo muchas historias, tanto de personas que fueron víctimas de delitos como historias de compañeros, sobre todo veteranos. Una intervención que nunca se me olvidará fue la primera que tuve al empezar las prácticas. Nos llamaron porque había un tigre en la calle y resultó ser un peluche.
Todo quedó en unas risas con los compañeros, pero al ir hacia allí había tensión, más cuando al parecer el año anterior se había escapado un tigre de verdad de un circo, en la misma zona.
Diario Blue: Viviste una situación complicada dentro de la propia Policía y llegaste a sentirte señalado y sometido a mucha presión. ¿Cómo afectó aquello al Adrián que estaba fuera del uniforme cuando terminaba el servicio y volvía a casa?
Adrián: Estaba muy desmotivado respecto a mi trabajo. Vivir esas situaciones hizo que dejara de pensar en ascender, cambiar a otros puestos de trabajo y crear una carrera en la Policía, para centrarme en mis aficiones relacionadas con la naturaleza una vez que salía de trabajar.
Fue así como empecé a formarme en habilidades de supervivencia, orientación, primeros auxilios en terrenos agrestes, plantas medicinales, rastreo, etc.
Diario Blue: Cuando finalmente dejaste la Policía Nacional, ¿sentiste que estabas renunciando a una parte de ti o que, por primera vez en mucho tiempo, estabas recuperándola?
Adrián: Me sentí liberado y con todo el tiempo a disposición para dedicar a los proyectos que había llevado a medio gas durante años.
Diario Blue: Ahora que han pasado los años y puedes mirar aquella etapa con distancia, ¿guardas algún sentimiento hacia la Policía Nacional: cariño, orgullo, decepción, nostalgia… o un poco de todo?
Adrián: El sentimiento que tengo es que ocurrieron muchas injusticias con mi caso, a nivel laboral.
Diario Blue: Compraste aquella casa en el campo sin imaginar inicialmente que acabaría convirtiéndose en tu hogar. ¿Qué sentiste la primera noche que dormiste allí sabiendo que ya no estabas de paso y que aquella iba a ser tu nueva vida?
Adrián: Estaba contento. Recuerdo perfectamente el día. Estaba ilusionado porque comenzaba una nueva vida, y eso que la situación no era fácil. Me iluminaba por la noche con velas, me lavaba la cara con agua en una olla… Pero pronto solucioné el tema del agua y la luz.
De hecho, quien había sido mi compañero de habitación en la Academia de Policía hizo cientos de kilómetros para ayudarme a instalarlo todo en sus dos días libres de trabajo.
Diario Blue: Hoy vemos la imagen bonita de vivir rodeado de naturaleza y animales, pero detrás hay trabajo, averías, frío, mantenimiento y días complicados. ¿Cuál es la parte de vivir en el campo que las redes sociales no enseñan?
Adrián: En redes sociales casi nunca se enseña la parte negativa. Yo intento mostrarlo para que se conozcan las dos caras de la moneda. Hay muchas incomodidades. En mi caso, hay muchos mosquitos en verano, procesionarias que dan reacción alérgica en primavera, cuando llueve fuerte el agua entra por cualquier lugar en casas antiguas, si tienes animales pasa de todo…
Muchas historias que podría contar, pero, aun así, me gusta vivir así, pese a las cosas negativas.
Diario Blue: Has tenido gallinas, ocas, cabras y hasta colmenas de las que obtenías tu propia miel. De todos los animales que han formado parte de esta etapa, ¿hay alguno que te haya marcado especialmente o alguna historia con ellos que nunca hayas contado?
Adrián: Tuve un par de cabras enanas que quería mucho. Eran como perros, muy cariñosas, y venían a pasear junto a mi pastor alemán y mis dos mastines (a veces incluso los gatos venían también).
Pero aprendieron a subirse al tejado de la casa, corrían por él y llegaron a dañarlo. En ese momento de mi vida estaba bastante saturado y decidí dárselas a una buena familia, que las cuida muy bien. De vez en cuando me mandan fotos.
Diario Blue: Después de pasar de Barcelona a una casa en el monte, ¿cómo ha cambiado Adrián como persona? ¿Hay cosas que antes te preocupaban muchísimo y que hoy te parecen completamente insignificantes?
Adrián: Supongo que he cambiado bastante. He vivido muchas experiencias (algunas muy duras), he aprendido mucho y vivo con mucho menos, pero sin echar nada en falta.
Creo que ahora soy más resiliente, más paciente (algo que me han enseñado los animales) e incluso más resolutivo. Aun así, nunca me han preocupado cosas superfluas. Eso no ha cambiado.
Diario Blue: Vivir de una pasión puede parecer el sueño perfecto desde fuera, pero también significa depender económicamente de aquello que has construido tú mismo. ¿Has vivido momentos en los que hayas sentido miedo de que todo pudiera venirse abajo?
Adrián: Vivir de una pasión no es tan bonito como parece, porque cuando tu pasión se convierte en tu trabajo puede dejar de gustarte igual.
He vivido muchos momentos malos a nivel económico desde que soy autónomo y, una época, incluso casi tuve que dejarlo todo y empezar de cero, pero por suerte todo mejoró.
Diario Blue: Has aprendido de expertos, has viajado por diferentes países y has acumulado años de experiencia, pero ¿cuál ha sido el error más importante que tú mismo has cometido en la naturaleza y qué aprendiste de él?
Adrián: Yo no he vivido situaciones muy extremas, de encontrarme entre la vida y la muerte, sobre todo porque siempre he sido precavido y previsor, he ido preparado y he planificado bien lo que iba a hacer.
Pero creo que el mayor error que podemos cometer todos en la naturaleza es subestimarla, ya que no somos nada ante ella. Hay personas que han muerto sin poder hacer nada por una tormenta fuerte, por frío extremo, por un rayo o por una caída.
Diario Blue: Enseñas a otras personas cómo reaccionar cuando las cosas se complican. Pero cuando eres tú quien atraviesa un mal momento personal, ¿aplicas esa misma mentalidad de supervivencia o también hay momentos en los que necesitas parar y apoyarte en los demás?
Adrián: Creo que todos necesitamos apoyarnos en los demás a veces. Solos somos muy débiles y estamos vendidos. El ser humano siempre ha sobrevivido y prosperado en comunidad.
Muchas veces he necesitado apoyarme en mis seres queridos, pese a vivir solo en medio del monte. Por suerte, con la tecnología hoy en día es fácil llamar a un amigo cuando tienes un mal momento.
Diario Blue: Has construido una vida completamente diferente a la que tenías cuando eras policía en Barcelona. Si hoy te ofrecieran volver atrás conservando todo lo que sabes y elegir nuevamente entre ambos caminos, ¿volverías a tomar las mismas decisiones?
Adrián: No volvería a tomar las mismas decisiones. Yo renuncié a mi plaza de funcionario cuando me denegaron una excedencia injustamente, porque a otros policías en mi misma situación sí se la habían concedido.
Pero en ese momento me sentí muy saturado y decidí hacerlo así. Creo que tenía que haber sido más paciente, haber consultado con un abogado e incluso haber probado a cambiar de destino para decidir desde una posición de más calma. Pero las cosas se dieron así.
Diario Blue: Después de tantos años utilizando material de supervivencia en condiciones muy diferentes, suponemos que eres especialmente exigente con aquello que lleva tu nombre. ¿Qué tiene que cumplir un producto para que decidas incorporarlo a tu marca?
Adrián: Los productos que vendo bajo mi marca tienen que ser resistentes. Si se rompen a los pocos meses, no valen para llevar el nombre de Wolf Gear. También tienen que ser funcionales, no solo para hacer postureo, que los uses realmente en el día a día o en la naturaleza.
Diario Blue: En el mundo de la supervivencia existe muchísimo material y no todo lo que se comercializa resulta realmente necesario. ¿Cómo diferencias tú entre un producto verdaderamente útil y algo que simplemente responde al marketing o al miedo ante una posible emergencia?
Adrián: Ahí entra el sentido común de cada uno, pensar qué situaciones son realmente probables y cuáles son fantasía. Entonces, pensar qué necesitarías si ocurren esas situaciones posibles.
Un ejemplo claro es que en España no necesitas llevar un machete a la naturaleza, pero una navaja te puede ser muy útil. En casa quizás no necesites tener la ballesta de The Walking Dead, pero un buen botiquín es fundamental.
Diario Blue: Si mañana se produjera una emergencia inesperada y nuestros lectores solo pudieran recordar una cosa de esta entrevista, ¿qué te gustaría que nunca olvidaran?
Adrián: Que todo el mundo debería prepararse para dos escenarios que lo engloban todo.
El primero es uno en el que tienes que salir cuanto antes de tu casa. Para ello es bueno tener una mochila con ciertas cosas ya preparada y un plan de evacuación familiar, ya que en esa situación el peligro está en quedarse en casa y el tiempo de salir es oro.
El segundo escenario es uno en el que lo más seguro es quedarse en casa. Para ello hay que preparar de antemano tu hogar. Lo fundamental es tener una reserva de agua potable, una despensa de alimentos no perecederos y formas de cocinar que no dependan de la luz, entre otras cosas, según el nivel de preparación que quiera tener cada uno.
Diario Blue: Llevas años compartiendo en El Lobo Nómada tus viajes, tus conocimientos y buena parte de tu vida en el campo. Pero después de todo este tiempo, ¿hay alguna historia, experiencia o momento importante de tu vida que nunca hayas contado y que tus seguidores todavía no conozcan?
Adrián: Mis redes antes se llamaban Lobo Nómada, cuando empecé viajando por lugares de naturaleza salvaje. Ahora se llaman como mi nombre real, Adrián de la Cruz.
Yo diría que en YouTube, estos 12 años que llevo, he compartido casi todo lo importante que me ha pasado en la vida, sobre todo como aprendizaje. Obviamente, no lo he compartido todo, pero sí, como digo, lo que puede servir a otros.
Diario Blue: En tus vídeos casi siempre te vemos solo frente a la cámara, rodeado únicamente de naturaleza y de tus animales. Pero ¿cómo es realmente tu día a día cuando la cámara se apaga? ¿Hay alguien detrás de El Lobo Nómada que te acompañe o te ayude, y cómo llevas esos momentos en los que puedes pasar horas o incluso días prácticamente solo?
Adrián: Cuando la cámara se apaga, es muy aburrida mi rutina: preparar pedidos, responder emails, hacer deporte, leer e incluso jugar a videojuegos para desconectar y, sobre todo, pasar gran parte del día con mis animales.
Lo que no tengo es mucha vida social, pero lo llevo bien. Estoy acostumbrado a vivir así, más con perros que con humanos, jajaja.
Diario Blue: ¿Qué sueño tiene hoy Adrián de la Cruz que todavía no ha cumplido y por el que merece la pena seguir luchando?
Adrián: El único objetivo grande que tengo es vivir en un lugar mejor, pero similar al que vivo ahora: una casa rodeada de naturaleza, pero una casa más espaciosa, mejor aislada y con un gran terreno, todo vallado.
Me gustaría también tener un establo con dos o tres caballos, así como diferentes espacios para poder tener en buenas condiciones diferentes animales.
Un sueño costoso, pero quizás algún día llegue.
La historia de Adrián de la Cruz nos recuerda que cambiar de rumbo también puede formar parte del camino. Su paso por la Policía Nacional, los momentos difíciles que atravesó, su pasión por la supervivencia y la decisión de construir una vida en plena naturaleza forman parte de una trayectoria marcada por la adaptación y el aprendizaje.
En esta entrevista hemos podido conocer mucho más que al creador que aparece frente a una cámara. Hemos conocido a Adrián: la persona que vive rodeada de naturaleza y animales, que reconoce sus errores y dificultades, que continúa aprendiendo cada día y que ha conseguido convertir una pasión en una forma de vida.
Desde Diario Blue y Periódico Policial queremos agradecerle especialmente la confianza y la sinceridad con la que ha compartido su historia con nosotros y con nuestros lectores.
Esperamos que ese sueño que todavía tiene pendiente pueda hacerse realidad algún día: esa casa rodeada de naturaleza, con más espacio, un gran terreno y un lugar donde poder seguir compartiendo su vida con sus animales. Le deseamos mucho éxito en todos sus proyectos y, sobre todo, que continúe construyendo la vida que desea.
Quienes quieran seguir conociendo su día a día, sus contenidos y sus proyectos pueden encontrarle en:
Instagram: @soyadriandelacruz
https://www.instagram.com/soyadriandelacruz
YouTube: @soyadriandelacruz
https://youtube.com/@soyadriandelacruz
También pueden conocer su proyecto Wolf Gear:
Instagram: @wolfgearstore
https://www.instagram.com/wolfgearstore
Web: Wolf Gear
https://wolfgearstore.com/collections/todos-los-productos
Y, como siempre, gracias a todos nuestros lectores por acompañarnos una vez más en una nueva entrevista de Diario Blue y por seguir descubriendo con nosotros las historias de las personas que hay detrás de cada trayectoria.
Nos vemos en la próxima entrevista de Diario Blue.














