Hoy en Diario Blue presentamos una nueva entrevista en la que conocemos la trayectoria de Ernesto, comisario retirado, especialista en negociación policial y profesional con décadas de experiencia vinculadas a la investigación, la formación y la seguridad.
A lo largo de esta conversación repasamos algunos de los momentos más importantes de su carrera, su experiencia entre Argentina, España y Estados Unidos, su trabajo en ámbitos como Homicidios y protección de testigos, su especialización en negociación policial y su labor formando a profesionales de distintos cuerpos y países.
Su trayectoria formativa se remonta a varias décadas atrás. Según explica, entre 1980 y 1999 recibió formación relacionada con diferentes especialidades por parte de organismos estadounidenses como el FBI, la DEA, la ATF y el Departamento del Tesoro de Estados Unidos.
Pero su historia profesional no quedó limitada a la formación.
Durante cuatro años trabajó para la Procuración General de la Suprema Corte de Justicia de la Provincia de Buenos Aires, asumiendo importantes responsabilidades dentro de la investigación criminal.
Ernesto relata que ejerció como jefe de Homicidios, dependiendo de la Procuración General y de distintos fiscales generales, con responsabilidad sobre una jurisdicción que alcanzaba, según los datos que aporta, aproximadamente 14 millones de habitantes distribuidos en 307.571 kilómetros cuadrados.
Fue una etapa de cuatro años ligada directamente a algunas de las investigaciones más graves y complejas dentro del ámbito criminal.
En 1999 llegaría otro de los momentos que Ernesto señala como fundamentales dentro de su trayectoria.
A petición del entonces procurador general Eduardo Matías de la Cruz, se trasladó a Nueva York, donde asegura haber recibido durante tres meses formación del FBI con un objetivo muy concreto: adquirir la preparación necesaria para participar en la creación de un Programa de Protección al Testigo en Argentina.
Tras aquella experiencia, Ernesto señala que se convirtió en el primer jefe del Programa de Protección al Testigo del país, una responsabilidad que se sumaría a su experiencia anterior al frente del área de Homicidios.
Investigación, protección de personas amenazadas, situaciones de extrema complejidad y contacto con diferentes modelos policiales fueron conformando un perfil profesional que posteriormente encontraría otro de sus principales campos de especialización: la negociación policial.
Una nueva etapa en España
En el año 2000, Ernesto llegó a España e inició una etapa completamente diferente de su vida personal y profesional.
Se estableció en Valencia y comenzó progresivamente a trasladar parte del conocimiento adquirido durante años de trabajo y formación a miembros de las fuerzas y cuerpos de seguridad españoles.
Su especialidad se centraría especialmente en la formación de negociadores policiales y la intervención ante situaciones de toma de rehenes.
Ernesto recuerda que, cuando llegó a España, este tipo de formación especializada no tenía la presencia que alcanzaría años después. Según su experiencia, a comienzos de aquella década apenas se hablaba de manera habitual sobre negociación policial y toma de rehenes en determinados ámbitos formativos.
Durante aquellos primeros años impartió conferencias en la Casa de Campo de Madrid, en las instalaciones de la antigua Academia de Policía Municipal de Madrid, abordando precisamente cuestiones relacionadas con este tipo de intervenciones.
Con el paso del tiempo comenzó también a formar a miembros del Cuerpo Nacional de Policía y de la Guardia Civil, además de desarrollar actividades con diferentes policías locales.
En 2004 empezó a impartir clases dirigidas a integrantes de las policías locales de la Comunidad Valenciana y ejerció como profesor colaborador del IVASPE, Instituto Valenciano de Seguridad Pública y Emergencias.
Su vinculación con la enseñanza continuó ampliándose.
En la Universidad de Valencia, dentro de Extensión Universitaria, desempeñó funciones como director de cursos y congresos, manteniendo siempre una importante conexión entre su experiencia operativa y la transmisión de conocimientos a otros profesionales.
El nacimiento de ASCASEPP
En 2008, Ernesto decidió dar un paso más y fundó su propia organización de formación policial: ASCASEPP, que señala se encuentra registrada en el Ministerio del Interior de España bajo el número 591967.
Ernesto continúa actualmente al frente de la organización como presidente fundador.
Según explica, ASCASEPP nació como una entidad sin fines de lucro, con el propósito de colaborar en la capacitación de policías y profesionales de la seguridad de diferentes países de Europa y América.
Desde sus primeros años diseñó un modelo mediante el cual los socios abonan una cuota anual de 60 euros en un único pago. Durante los doce meses de pertenencia pueden participar, según el sistema desarrollado por la organización, en los cursos, talleres, jornadas y congresos organizados por ASCASEPP sin abonar individualmente cada actividad.
Los participantes reciben además los correspondientes certificados de asistencia sin un coste adicional por cada formación.
La actividad comenzó principalmente en España.
Ernesto impartió y organizó cursos en la Comunidad Valenciana, País Vasco, Cantabria, Galicia, Murcia, Andalucía y Madrid.
Con el tiempo, aquel proyecto dejó de estar limitado al territorio español y comenzó a extenderse hacia otros países y continentes.
Más de 140 profesores e instructores
Actualmente, Ernesto asegura liderar una red formada por más de 140 profesores e instructores procedentes de Europa y América.
Una de las particularidades del proyecto, según explica, es que muchos de esos profesionales colaboran sin recibir una compensación económica por impartir la formación, puesto que cuentan con sus propias actividades profesionales, ingresos o situaciones de retiro.
La estructura cambia cuando son administraciones o gobiernos quienes solicitan directamente la capacitación de sus fuerzas policiales.
En esos casos, señala que diferentes gobiernos europeos y americanos han contratado actividades formativas y se han hecho cargo de los gastos correspondientes al desplazamiento de los profesores e instructores, tanto por vía aérea como terrestre.
Sin embargo, Ernesto insiste en que existe otra realidad que acabó influyendo profundamente en la filosofía de ASCASEPP.
Durante su expansión internacional fueron encontrándose con policías de Centroamérica, Sudamérica y América del Norte que disponían de escasos recursos económicos y para quienes asumir el coste de una formación privada suponía una dificultad importante.
Ante esta situación, decidieron facilitarles determinadas actividades formativas de manera gratuita.
El objetivo, sostiene Ernesto, es que la capacidad económica de un policía o del cuerpo al que pertenece no determine necesariamente su posibilidad de acceder a conocimientos especializados.
Formación policial sin fronteras
Mucho antes de que las reuniones virtuales se convirtieran en algo cotidiano, Ernesto comenzó a trabajar con sistemas de formación a distancia.
Utilizando las plataformas disponibles en cada época, fue desarrollando un modelo que permitiera a policías situados en diferentes países participar en las mismas actividades formativas.
Con los años, aquel sistema evolucionó hasta llegar a herramientas actuales como Zoom.
A través de esta modalidad, los socios pueden acceder a formaciones relacionadas con diferentes especialidades de la seguridad pública y privada, conectándose desde distintos puntos geográficos.
Entre los ejemplos que Ernesto ha aportado se encuentra un curso de Perfiles Criminales de 52 horas de duración, desarrollado entre el 22 de mayo y el 17 de junio.
Pero su concepción de la formación no termina cuando el alumno obtiene un primer certificado.
Volver a entrenar lo aprendido
Uno de los sistemas que Ernesto decidió incorporar fue la posibilidad de realizar nuevamente cursos ya completados anteriormente.
Lo denomina reentrenamiento.
Un participante puede repetir una actividad formativa una vez transcurridos al menos 60 días desde su primera realización, sin tener que asumir un nuevo coste por la formación.
En esos casos se expide también un certificado, haciendo constar específicamente que se trata de un reentrenamiento.
Detrás de esta decisión existe una idea sencilla: determinadas capacidades profesionales no deberían darse por consolidadas simplemente porque una persona haya realizado un curso una sola vez.
También tuvo en cuenta otra realidad cotidiana dentro del trabajo policial.
Un agente puede encontrarse de servicio, tener una intervención o verse obligado a ausentarse precisamente cuando se está impartiendo una clase.
Para solucionar este problema, ASCASEPP ofrece determinadas formaciones grabadas, permitiendo al participante visualizarlas posteriormente dentro del periodo establecido y adaptarlas a sus horarios.
Cuando la formación se realiza de esta manera, Ernesto explica que el alumno debe superar posteriormente un cuestionario de entre cinco y diez preguntas destinado a comprobar que efectivamente ha seguido el contenido antes de recibir el correspondiente certificado.
Una filosofía que también ha generado críticas
Mantener este modelo de formación no siempre ha sido sencillo.
Ernesto asegura haber recibido críticas de otras academias y profesionales del sector precisamente por mantener precios reducidos, facilitar determinadas actividades gratuitamente o permitir que algunos alumnos vuelvan a realizarlas sin coste.
Según relata, incluso se le ha pedido que abandone lo que algunos consideran una política poco rentable desde el punto de vista empresarial.
También afirma haberse encontrado con cuestionamientos sobre la calidad de sus cursos.
Pese a ello, asegura que su intención es continuar trabajando bajo el mismo modelo.
Una parte importante de los gastos derivados de esta actividad termina siendo asumida por los propios integrantes de ASCASEPP.
Según Ernesto, aproximadamente el 90 % de los profesores que participan en determinados desplazamientos internacionales pagan sus propios billetes de avión, incluido él mismo.
En algunas ocasiones, los cuerpos policiales o instituciones que solicitan la formación proporcionan alojamiento, alimentación o actividades durante la estancia, aunque no necesariamente honorarios profesionales.
En otras intervenciones consiguen la participación de patrocinadores que ayudan a cubrir una parte de los gastos.
Para Ernesto, el planteamiento que debe permanecer por encima de todo es el mismo: formar policías.
Su actividad también le ha llevado a participar en conferencias, reconocimientos y encuentros profesionales fuera de España, asumiendo en algunas ocasiones personalmente los gastos derivados del desplazamiento.
Entre las actividades que ha relatado se encuentran desplazamientos relacionados con reconocimientos profesionales y conferencias en ciudades como Toledo y Bruselas.
El primer policía que llega
Dentro de todas las materias sobre las que ha trabajado, existe una a la que Ernesto concede una importancia especial: el primer respondiente o primer interviniente.
Se trata del primer policía que llega al escenario de un incidente y que, en determinadas circunstancias, puede encontrarse ante una situación crítica antes de que los equipos especializados hayan podido desplegarse.
La complejidad aumenta cuando existe una toma de rehenes.
Ernesto ha participado en entrevistas para diferentes periódicos y canales de televisión precisamente para explicar la importancia de este primer interviniente y la trascendencia que pueden adquirir sus decisiones durante los minutos iniciales.
Actualmente, cuerpos como la Policía Nacional y la Guardia Civil disponen de profesionales especializados en negociación.
Ernesto compara esta situación con la que recuerda al llegar a España en el año 2000, cuando, según señala, la negociación policial ante tomas de rehenes todavía no ocupaba el lugar que tiene actualmente dentro de la formación y la especialización policial.
Entrenar una toma de rehenes
La negociación no puede aprenderse únicamente mediante teoría.
Por este motivo, dentro de las actividades formativas que desarrolla se realizan también ejercicios de role play relacionados con situaciones de toma de rehenes y negociación policial.
Durante estas simulaciones, algunos participantes adoptan el papel de delincuentes, otros representan a las víctimas y otros ejercen como negociadores.
El objetivo es aproximar al profesional, dentro de un entorno controlado de formación, a la complejidad de una situación donde las palabras, la escucha, el tiempo y las decisiones pueden adquirir una importancia extraordinaria.
De la realidad a la televisión: El Príncipe
La experiencia acumulada por Ernesto en este campo acabó llevándolo incluso al mundo de la ficción televisiva.
En una ocasión fue contactado por la productora de cine y televisión Mandarina, responsable de la serie El Príncipe.
Ernesto colaboró como asesor en contenidos relacionados con la segunda temporada de la producción, concretamente en una trama en la que un terrorista mantiene como rehenes a los pasajeros de un autobús.
Su intervención estuvo orientada a aportar conocimientos sobre cómo podía desarrollarse una situación de estas características y por qué determinadas actuaciones relacionadas con la toma de rehenes se planteaban de una manera concreta.
Incluso ha participado posteriormente explicando públicamente aspectos de aquella secuencia y el planteamiento utilizado en la ficción.
IPA España y el intercambio internacional
Ernesto pertenece también a IPA España, International Police Association, y ha impartido diferentes cursos destinados a integrantes de esta organización.
Entre las actividades que recuerda se encuentran formaciones realizadas en Madrid y encuentros junto a responsables de la asociación, entre ellos el comisario Antonio Montejano, presidente de IPA España mencionado por Ernesto.
A lo largo de su trayectoria también ha recibido diferentes reconocimientos.
Entre ellos destaca una distinción vinculada a su condición de negociador, compartida en un acto junto a profesionales especializados de diferentes cuerpos y organizaciones, entre ellos un agente del FBI y negociadores de la Policía Nacional, Guardia Civil y Mossos d’Esquadra.
Cuando la emergencia golpeó Valencia
La actividad de Ernesto no se ha limitado a la formación.
Tras la DANA que afectó gravemente a diferentes localidades valencianas, participó en labores de ayuda en dos de los municipios golpeados por la catástrofe: Paiporta y Algemesí.
Allí colaboró sobre el terreno con policías españoles, guardias civiles y miembros de la Legión, prestando ayuda a las personas damnificadas.
En una trayectoria marcada durante décadas por la seguridad, la investigación y la actuación policial, aquella experiencia supuso enfrentarse a otra clase de emergencia: una en la que las prioridades inmediatas eran ayudar, recuperar y acompañar a una población profundamente afectada.
Compartir conocimiento más allá de las aulas
Otra parte del proyecto formativo de ASCASEPP se desarrolla a través de internet.
La organización dispone de un canal de YouTube en el que publica consejos y contenidos relacionados con la seguridad pública y privada, disponibles tanto para socios como para personas que no forman parte de la organización.
El propósito, según explica Ernesto, vuelve a ser el mismo que ha tratado de mantener durante años: utilizar diferentes herramientas para hacer llegar conocimientos y formación a un número mayor de profesionales.
Una carrera que continúa después del retiro
Aunque oficialmente se encuentra retirado como comisario, Ernesto no considera concluida su relación con el mundo policial.
Después de décadas de experiencia entre Argentina y España, actualmente señala encontrarse también en situación de sheriff en la reserva en Worcester, Massachusetts, Estados Unidos.
Su trayectoria ha atravesado así distintos escenarios y responsabilidades: la Policía de la Provincia de Buenos Aires, la investigación de homicidios, la Procuración General de la Suprema Corte de Justicia, la protección de testigos, la formación internacional, la negociación policial, la docencia en España y la creación de una organización dedicada a capacitar a profesionales de diferentes países.
A esa experiencia se añade una formación que, según relata, comenzó hace más de cuatro décadas y que le permitió conocer distintas metodologías y modelos policiales.
Pero probablemente una de las constantes de toda su historia haya sido otra.
Transmitir conocimiento.
Desde la investigación de homicidios hasta la protección de testigos. Desde las primeras conferencias sobre toma de rehenes en España hasta los ejercicios de negociación. Desde las aulas presenciales hasta las plataformas virtuales capaces de conectar policías situados a miles de kilómetros de distancia.
Una vida profesional en la que el uniforme, la investigación y la formación han ido dejando paso progresivamente a una nueva responsabilidad: intentar que la experiencia acumulada durante décadas no desaparezca cuando llega el retiro.
En Diario Blue, conocemos la historia de Ernesto: su paso por la Policía de la Provincia de Buenos Aires, su experiencia en investigación criminal y protección de testigos, su llegada a España, la negociación policial, la creación de ASCASEPP, su trabajo formando profesionales en Europa y América y una trayectoria que continúa vinculada a la seguridad incluso después de haber dejado el servicio activo.
Diario Blue:
Ernesto, después de tantos años de trayectoria, ¿qué recuerdas de aquel joven que decidió ingresar en la Policía de la Provincia de Buenos Aires y qué fue lo que realmente te llevó a elegir esta profesión?
Comisario Ernesto:
Soy hijo, sobrino y nieto de policías. Como dato, también soy yerno de un policía. Desde chico supe que quería ser policía. Entré a los 14 años, hace 55 años, y aún sigo vinculado con diferentes policías del mundo.
Diario Blue:
De tus primeros años como policía, ¿hay alguna intervención o experiencia que todavía recuerdes especialmente porque cambió tu manera de entender el trabajo policial?
Comisario Ernesto:
El trabajo de policía es muy diferente de la teoría. En la práctica y en la calle se ve lo que es un verdadero buen policía. Con respecto a hechos de relevancia que hayan afectado a mi persona como policía, hay miles. Desde mi primer enfrentamiento armado, como la intervención en crímenes horrendos (madre que asesina a su hijo pequeño, hijos que matan y descuartizan a sus padres, mi primer testigo protegido, mi primera intervención como negociador policial en una tentativa de suicidio, y así muchos hechos más).
Diario Blue:
Durante varios años asumiste responsabilidades relacionadas con Homicidios. Sin entrar en información reservada, ¿hay algún caso o alguna experiencia de aquella etapa que te haya marcado especialmente?
Comisario Ernesto:
Hay un hecho del año 1985, donde fue hallado un cadáver en una ruta poco transitada que mostraba que había sido sumergida en ácido. El cuerpo estaba semienterrado y dentro de la fosa había una pequeña medalla con las iniciales MRS.
A partir de allí comencé una investigación con un oficial compañero de aquella época llamado José Efraín Marro. Decidimos buscar constancias de personas desaparecidas relacionadas con la data de su muerte, estimada por el médico forense, quien también declaró que intentaron hacer desaparecer con el ácido maniobras abortivas.
Pudimos establecer que existía una denuncia de aquella época por la desaparición de una joven llamada María Rosa Santillán. Este nombre coincidía con las iniciales de la medalla. La denunciante era su madre; la citamos y exhibimos la medalla y la reconoció como la de su hija desaparecida.
Vale aclarar que hubo que investigar cientos de expedientes de personas desaparecidas hasta llegar a esa joven, que hicimos en menos de 72 horas.
Obtenido el domicilio, con orden del juez ingresamos y encontramos una nota a mano sobre la mesa del comedor, donde decía: «Querido Mario, me voy a hacer eso que vos sabés. Si te querés comunicar conmigo, llamame a este número».
El número era de un teléfono fijo. Investigado el titular del mismo, se registró el domicilio, donde operaba una clínica clandestina donde se llevaban a cabo en forma continua abortos en forma ilegal.
Detenidos que fueron el jefe médico del lugar y las enfermeras, se pudo establecer que la joven había fallecido al otro día de ser intervenida.
De esta manera se pudo dar el nombre a la tumba donde se hallaba enterrada esta joven como N.N. femenina, y pasar a figurar el nombre María Rosa Santillán.
Diario Blue:
Nos has contado que durante cuatro años trabajaste para la Procuración General de la Suprema Corte de Justicia de la Provincia de Buenos Aires. ¿Qué supuso para ti asumir responsabilidades dentro de una jurisdicción de semejante dimensión?
Comisario Ernesto:
Así es, cuando era subcomisario, en el año 1998, fui convocado por el procurador general de la Suprema Corte de Justicia de la P. Buenos Aires, Eduardo Matías de la Cruz. Había sido yo recomendado por el Dr. Jorge Amorín, secretario de la Suprema Corte de Justicia.
Estos funcionarios del Poder Judicial me encomendaron crear la Policía Judicial, integrada por instructores judiciales y abogados. Yo tenía suficiente conocimiento para hacerlo, ya que no solo era un policía con antigüedad, también a esa altura era instructor judicial y antes secretario judicial, dependiendo del juez de instrucción.
Comencé a formar dicha Policía Judicial, siendo el primer encargado de la misma. Mientras lo hacía, el procurador de la Cruz y el secretario Amorín me preguntan qué se podría hacer en la Procuración General de la Suprema Corte de Justicia que sea impactante. Sugerí crear el Programa de Protección al Testigo. En ese mismo momento me autorizaron a ello.
Me preguntaron cómo lo haría y, frente a ellos, llamé por teléfono a un director del FBI de mi amistad y le pedí ayuda. Estuvo de acuerdo en formarme en Estados Unidos, y viajé a ese país y fui formado durante 3 meses.
De regreso armé el Programa y fui el primer jefe-director del Programa de Protección al Testigo en el país. Tuve hechos muy relevantes hasta el año 2002.
También fui responsable de armar 3 cursos de 4 meses de duración cada uno, para formar negociadores policiales y del Servicio Penitenciario de Argentina.
Para mí fue una época maravillosa y de aprendizaje, y de mucha experiencia adquirida, teniendo en cuenta que la gran mayoría de testigos protegidos son delincuentes arrepentidos, que negocian con los fiscales aportar información importante a cambio de no ser condenados a prisión efectiva.
Diario Blue:
Posteriormente asumiste la responsabilidad de poner en marcha y dirigir un Programa de Protección al Testigo. ¿Qué fue lo más difícil de crear una estructura de este tipo desde cero?
Comisario Ernesto:
Este Programa fue uno de mis más grandes desafíos, junto con ser el jefe de Homicidios, dependiendo también de la Procuración General de la Suprema Corte de Justicia, con una gran jurisdicción, cubriendo 307.571 kilómetros cuadrados, con una población en aquella época de unos 14.000.000 de habitantes.
Crear la estructura fue muy complicado, teniendo en cuenta que las casas de seguridad, también llamadas casas francas, no pueden ser conocidas, ya que allí se alojarán los testigos protegidos. Cuando un testigo ingresa en el Programa, es voluntario y puede hacerlo solo o con su pareja, sus hijos, sus padres y hasta hermanos; esos son los familiares que pueden acompañar al testigo protegido.
Al principio no había dinero suficiente para adquirir propiedades, por lo que decidí alquilar casas muy apartadas, sin vecinos que puedan hacer preguntas, o edificios enteros para no despertar sospechas. Los testigos siempre eran alojados a cientos de kilómetros de su lugar de origen.
Con el tiempo (un año aproximadamente después de creado), se concedió al Programa de Protección al Testigo una caja mensual de 1.000.000 de dólares.
Costó mucho armar el Programa; no solo era el alojamiento, también había que facilitarles el alimento. Este último punto fue muy complicado porque muchos de los testigos protegidos no sabían hacerse ni un té, por lo que nos vimos obligados a armar una empresa de catering solo para el Programa.
Diario Blue:
Detrás de un testigo protegido hay una persona que puede estar dejando atrás su entorno, su rutina e incluso parte de su identidad. ¿Qué aprendiste del lado humano de este tipo de situaciones?
Comisario Ernesto:
Muchos de los arrepentidos eran delincuentes, lo cual hacía muy difícil manejar algunas situaciones. Esos testigos odiaban a la Policía, ya que eran marginados.
En una ocasión me tocó proteger a unos testigos de un crimen horrendo sucedido en un motín en una cárcel, donde los presos amotinados tomaron rehenes, previo a asesinar a muchos reclusos que pertenecían a bandas rivales. Este grupo amotinado se denominó «Los Doce Apóstoles».
Fueron testigos de tal atrocidad otros presos ajenos a la banda, que estaban cumpliendo condena por robo a mano armada, violaciones y homicidios. Y los debíamos proteger de la misma manera que protegíamos testigos circunstanciales, honrados y buenas personas.
No puedo ampliar más, ya que las experiencias vividas ocuparían un libro.
Diario Blue:
Después de tantos años trabajando con modelos policiales de distintos países, ¿qué diferencias y qué similitudes has encontrado entre la forma de entender el trabajo policial en Argentina, Estados Unidos y España?
Comisario Ernesto:
Las diferencias que he notado durante todos estos años son muchas. Cuando doy formación sobre el tema de resolución de crisis con rehenes mediante negociación policial, el programa debe ser adaptado a cada uno de estos 3 países.
En España, para suerte de todos los que la habitan, la inseguridad aún es baja con respecto a Estados Unidos y Argentina. En el año 2000 vine a dar conferencias a España y hablaba sobre el secuestro exprés, el secuestro virtual y la toma de rehenes. Muchos se asombraban y decían que esos delitos eran de países subdesarrollados. Que en España nunca pasaría.
Cuando me radiqué definitivamente en España, comencé a formar a policías sobre esta clase de delitos y salí en varios programas de televisión y periódicos hablando sobre este tema. Entre ellos, «Siete Días-Siete Noches», en el Diario de Valencia y El País.
A partir del año 2006 estos delitos se identificaron en España y dejaron de ser hechos imposibles.
Argentina es un país muy violento hoy, no lo era antes. Es muy difícil combatir la delincuencia cuando algún Gobierno los protege a cambio de votos. Se decía que los juzgados tenían puertas giratorias.
Hoy esa forma de actuar permitió que los menores delinquieran acompañados de mayores. Cuando mataban sin sentido, el menor se hacía cargo y no le pasaba nada. Este año, con un nuevo Gobierno, se redujo la edad de imputabilidad, para que los menores también sean responsables de sus actos, teniendo en cuenta que empuñan armas y matan personas sin piedad alguna.
Estados Unidos es un país donde la Policía, a diferencia de otras policías, cuando te ordena que no te muevas y desobedeces con movimientos bruscos que pueden ser interpretados como peligrosos, el policía tiene derecho a disparar y su accionar es justificado.
Como sabrás, eso es inaplicable en España. En Argentina también la Policía debe cuidarse mucho de repeler cualquier agresión, ya que cualquier error involuntario se paga con la cárcel.
Diario Blue:
En el año 2000 llegaste a España. ¿Qué te llevó a empezar una nueva etapa de tu vida aquí y cómo fueron aquellos primeros años?
Comisario Ernesto:
En el año 2000 vine a España, Alemania, Italia, Portugal y Francia a completar mi formación como policía, principalmente en la negociación con toma de rehenes. No me radiqué en esa época. Lo hice en el año 2002.
Fue muy difícil para mí adaptarme a vivir aquí, dejando atrás toda mi vida. Tenía 44 años y empecé de nuevo.
Con respecto a qué se debió iniciar mi vida aquí nuevamente, fue por mi hijo mayor, que en aquella época era muy joven y decidió casarse en Europa. Mi esposa no lo quería dejar venir solo por su temprana edad y decidimos acompañarlo hasta que se estableciera. Pero al final nos quedamos.
Diario Blue:
Has explicado que cuando llegaste a España la negociación policial y la toma de rehenes no tenían la presencia formativa que tienen actualmente. ¿Qué encontraste entonces y qué necesidades detectaste?
Comisario Ernesto:
Efectivamente, en esos años muchos policías, para no decir todos, carecían de formación para afrontar estos delitos. Había una explicación: el poco delito existente en España.
Durante varios años fui formando policías interesados en saber cómo actuar ante una toma de rehenes, por iniciativa propia. Entre ellos, integrantes de las Policías Locales de la Comunidad Valenciana, la Policía Nacional y Guardia Civil.
Me dediqué mucho a formar policías integrantes de la Autonómica Vasca, Ertzaintza, en la propia Academia Arkaute.
Hoy falta muchísima formación en los policías que patrullan las calles. Es necesario formarlos, ya que son los primeros respondedores o respondientes. Es decir, los primeros que llegan al lugar del hecho.
De la forma en que actúen dependerá la investigación posterior y la instrucción judicial.
Te recuerdo que los negociadores no patrullan las calles. Tampoco los policías que patrullan las calles pueden decirle al delincuente que no hablarán con él porque desconocen el procedimiento.
Cualquier mala praxis policial que surja de un acto intuitivo sin formación puede terminar en una tragedia.
Diario Blue:
Durante aquellos años comenzaste a impartir conferencias y posteriormente a formar a policías locales, miembros del Cuerpo Nacional de Policía y Guardia Civil. ¿Cómo recibían los agentes una materia que para muchos todavía era poco conocida?
Comisario Ernesto:
Lo recibían ávidos de conocimiento y se asombraban de lo que nunca habían oído hablar. Les encantaban los role play. Hasta el día de hoy.
El 21, 22 y 23 de septiembre, un grupo de profesores y yo dictamos un curso de Negociación con Rehenes, Lectura Corporal PNL, Enfrentamiento Armado en Zona Urbana y Asistencia Sanitaria Táctica.
Durante el curso hubo role play de todos los temas aprendidos.
Diario Blue:
¿Recuerdas alguna reacción, pregunta o situación de aquellos primeros cursos que te hiciera comprender que la negociación policial tenía todavía mucho camino por recorrer en España?
Comisario Ernesto:
Existen, más bien existieron, durante la formación varias frases en diferentes años que demostraban que carecían totalmente de conocimiento operativo en las calles.
Los que estaban bien formados eran los grupos especiales y tácticos, pero lamentablemente los que patrullan las calles no son ellos.
Al ser este un país muy pacífico, salvo excepciones, cuando no ocurre nada, no se necesita un policía formado. El problema está cuando sucede un hecho grave, donde cualquier error le cuesta la vida al policía o a un inocente.
Todo policía debe cobrar un buen sueldo para mantener a su familia y llevar una vida digna; asimismo, debe ser formado con la mayor cantidad de conocimiento para saber responder a cualquier delito que se le cruce en la calle.
Diario Blue:
Para alguien ajeno a este mundo, ¿qué significa realmente ser un negociador policial y qué cualidades debe tener una persona para desempeñar esa función?
Comisario Ernesto:
Para ser un negociador policial, debe contar con varias cualidades:
- Deberá ser voluntario, no podrá ser forzado cualquier policía a ser negociador.
- Debe ser una persona empática.
- Debe tener autocontrol de sí mismo.
- No puede llevarse los problemas de su casa al trabajo, ya que sus respuestas serán dadas con ira, hasta violentas, poniendo en peligro a las víctimas-rehenes.
- Debe practicar la escucha activa. La regla de todo negociador debe ser escuchar y no interrumpir. No dar consejos que se pueden volver en contra; el tiempo corre a nuestro favor.
- Debe expresarse en forma clara, para que el delincuente entienda lo que le quiere decir. Cualquier mala interpretación puede desencadenar una tragedia.
- Debe ser una persona culta, para poder hablar sobre cualquier tema con el delincuente.
- Debe tener conocimientos básicos de psicología, para saber cómo abordar al delincuente.
- Discreción y paciencia. Debe tener mucha paciencia, ya que corre el tiempo a su favor.
- Debe tener un perfil psicológico libre de toda duda.
- Disponer de horarios para atender un llamado urgente.
Diario Blue:
Sin entrar en procedimientos operativos sensibles, ¿qué errores puede cometer un primer interviniente que compliquen posteriormente el trabajo de los negociadores?
Comisario Ernesto:
- Contradecir al delincuente.
- Insultarlo.
- Cosificarlo.
- Concederle exigencias no autorizadas.
- Decir que él es el jefe y decidirá sobre las exigencias.
- Dispararle al captor cuando tiene rehenes.
Diario Blue:
¿Recuerdas alguna experiencia real en la que una conversación, una palabra o una determinada forma de actuar ayudara a reconducir una situación especialmente delicada?
Comisario Ernesto:
Existen varias tomas de rehenes que son de extrema gravedad y pueden terminar en tragedia. Por ejemplo, una toma de rehenes después de una violencia de género, donde el captor ya mató a uno de sus hijos y mantiene como rehén al resto de la familia.
¿Por qué es complicado? Porque cuando negociamos le ofrecemos beneficios y soluciones al captor, pero ¿qué puede exigir un captor que asesinó a parte de su familia? Y, lo más importante, ¿qué le podemos ofrecer?
Diario Blue:
En vuestra formación utilizáis ejercicios de role play, donde unos participantes hacen de delincuentes, otros de víctimas y otros de negociadores. ¿Qué descubre un policía durante una simulación que difícilmente puede aprender únicamente estudiando teoría?
Comisario Ernesto:
El ejercicio de role play es muy útil y una de las formas más efectivas de aprender. Hacemos un role play y, al final, vemos el vídeo y analizamos los errores y los aciertos de todos los intervinientes.
Estos ejercicios les encantan a todos los cursantes y ahí se puede ver si prestaron atención a las clases teóricas.
Diario Blue:
En 2008 fundaste ASCASEPP. ¿Qué necesidad concreta te llevó a crear una organización propia dedicada a la formación policial?
Comisario Ernesto:
Crear ASCASEPP se debió a dos situaciones importantes que tuve en cuenta.
A. Antes de crear ASCASEPP yo era un simple profesor e instructor, que no tenía firma para extender certificado. Ahora sí.
B. Al darme cuenta de la cantidad de policías que necesitaban formación, y para hacerlo, necesitaba yo una organización legal registrada en el Ministerio del Interior de España.
Diario Blue:
Actualmente señalas que trabajas junto a más de 140 profesores e instructores de Europa y América. ¿Cómo se consigue mantener unido durante años a un grupo tan amplio de profesionales que, en muchos casos, colaboran de manera desinteresada?
Comisario Ernesto:
Para lograr lo que yo he logrado, se deberá tener madera de LÍDER. Tengo alumnos que me siguen por todo el mundo y yo no los defraudo.
Con respecto a los profesores e instructores colaboradores, lo hacen porque conmigo recorren el mundo, el continente europeo y americano, conociendo diferentes culturas, formas de vida, delincuencia y la actuación policial.
Pero lo más importante que tienen estos policías, profesores e instructores es su altruismo y contribuir a la formación policial internacional, siempre respetando su trabajo y sus horarios.
Diario Blue:
Habéis formado gratuitamente a policías de diferentes zonas de Centroamérica, Sudamérica y América del Norte. ¿Hay alguna experiencia en alguno de esos países que recuerdes especialmente por las condiciones en las que trabajaban aquellos agentes?
Comisario Ernesto:
Hemos formado gratuitamente a policías de diferentes países, de baja condición económica y que nunca accederían a este nivel de formación.
Destaco el agradecimiento, el interés y la atención puesta en cada hora de nuestra formación.
Para terminar, hay que destacar lo buenos anfitriones que son todos.
Diario Blue:
Tu modelo de formación también ha recibido críticas por ofrecer determinados cursos a precios reducidos o incluso de manera gratuita. ¿Cómo has vivido esas críticas y por qué decidiste mantener el mismo camino?
Comisario Ernesto:
Lamentablemente, hubo mucho boicot contra nuestra formación al principio. El problema para la competencia no era tanto que cobrábamos nada o muy poco; el problema grave que tenían es que éramos muy buenos.
Todos nuestros profesores contaban con una formación exquisita y las clases las dan con pasión.
Diario Blue:
En otro ámbito completamente diferente, fuiste llamado por la productora Mandarina para colaborar en la serie El Príncipe, asesorando una trama relacionada con una toma de rehenes en un autobús. ¿Cómo surgió aquella colaboración y qué sentiste al ver posteriormente el resultado en pantalla?
Comisario Ernesto:
Fue una experiencia muy buena. Llegaron a mí por recomendación de la Guardia Civil. Ellos se sintieron muy satisfechos de mi colaboración.
Me encantó ver el vídeo, no obstante lo gordo que estaba; hoy peso 85 kilos.
Como dato importante, hace unos días me llamó un director de cine argentino para una película. El director es Rodolfo Carnevale.
Diario Blue:
Después de conocer durante años la realidad de una toma de rehenes, ¿qué es lo que el cine o la televisión suelen representar de una forma muy distinta a como ocurre realmente?
Comisario Ernesto:
Exactamente, dan una visión equivocada. Para empezar, llaman a los captores secuestradores, cuando no es así.
La diferencia entre captor y secuestrador es la siguiente:
- El motivo: los delincuentes toman rehenes para cubrir su huida, usándolos como escudo. Los secuestradores lo hacen para cobrar un rescate, por cuestiones económicas. Para presionar al Gobierno sobre la liberación de algún detenido, delincuente o terrorista. También puede ser que lo hagan para juntar dinero.
- El lugar donde se cometen los hechos y tienen a las víctimas:
A. Los captores toman rehenes tras un robo fallido, por lo cual no es premeditado, y el secuestro sí.
B. El lugar: en la toma de rehenes los policías pueden actuar, ya que saben dónde está ocurriendo el hecho. En cambio, en los secuestros la Policía debe investigar dónde tienen escondida a la víctima. No pueden intervenir de inmediato.
Diario Blue:
También participaste en labores de ayuda tras la DANA en Paiporta y Algemesí, junto a policías, guardias civiles, legionarios y voluntarios. ¿Qué imagen o momento de aquellos días todavía conservas especialmente?
Comisario Ernesto:
Tengo mucha experiencia en haber presenciado diferentes catástrofes, accidentes y muertes por delitos graves. Pero la DANA me golpeó mucho. Al ver tanta gente desaparecida o muerta, otros sin casa, tras haberlo perdido todo. Niños y mucha gente sin alimentos. Fue terrible.
También tuve oportunidad de ver a las personas solidarias, que mantuvieron el bajo perfil y dieron todo por ayudar a la gente.
Tuve la oportunidad de trabajar con legionarios y militares. Entre los legionarios se destaca Pedro (el cocinero), Jesús (el LÍDER), Emilio (el que estaba disponible las 24 horas), Ángel (el más joven de todos), Francisco el Gitano.
Entre los militares, Juan Carlos, de Cataluña, y el médico.
Hubo una persona que lo dio todo durante la catástrofe de la DANA, quien, en forma desinteresada y utilizando recursos propios (lo sé porque lo acompañé en todo momento), fue el Policía Local de Murcia José Jiménez Ortiz.
Consiguió alimentos, artículos de limpieza, muebles, colchones, todo de sus contactos personales. Lo destaco porque es un excelente funcionario policial, una persona honesta y con gran vocación de servicio, que aún sigue trabajando en Murcia.
Diario Blue:
Actualmente te encuentras retirado como comisario, pero continúas ligado a la seguridad, a la formación y también nos has explicado tu situación como sheriff en la reserva en Worcester, Massachusetts. ¿Qué significa para ti seguir vinculado a este mundo después de tantos años?
Comisario Ernesto:
Esto es mi vida. El dar clase me mantiene cerca de los policías. Yo también aprendo de ellos y he cosechado excelentes amigos.
Este país me permitió conocer a una gran persona y un gran policía. Desde hace 21 años soy amigo (en forma recíproca) del Ertzaintza Isidoro Ángel Aguayo Hidalgo, de Bilbao.
Y otro gran amigo, que ya lo he nombrado y que conozco desde el año 1984 y seguimos en contacto, visitándonos mutuamente, vi crecer sus hijos y él a los míos, es el comisario inspector José Efraín Marro, de Argentina.
El 27 de agosto cumplí 69 años. El dar clase hace que mi mente no se deteriore.
Diario Blue:
Has dedicado una parte muy importante de tu vida a enseñar a otros policías. ¿Qué sientes cuando un antiguo alumno te cuenta que algo aprendido contigo le resultó útil durante una intervención real?
Comisario Ernesto:
No solo a mí, a cualquier policía profesor lo embarga una gran emoción cuando un alumno nos cuenta que gracias a los conocimientos recibidos ha salvado una vida.
Ese es el mejor premio que recibimos, supera a cualquier suma de dinero.
Diario Blue:
Después de tantos años trabajando con personas en situaciones extremas, ¿qué has aprendido sobre el miedo, la violencia y el comportamiento humano que no aparece en ningún manual?
Comisario Ernesto:
Muchos policías se creen Superman y manifiestan no tener miedo. El miedo es un gran aliado, permite que no te precipites en la acción desmedida.
En Estados Unidos aprendí que, si el tiempo lo permite, siempre es favorable pedir apoyo, y eso no es un signo de miedo.
Diario Blue:
Si pudieras volver al comienzo de tu carrera y hablar durante unos minutos con el Ernesto que acababa de empezar como policía, ¿qué le dirías?
Comisario Ernesto:
Es una pregunta muy difícil. Cualquiera es inteligente con el diario de mañana.
Todos los que llegamos a este nivel decimos: «Qué lindo y bueno hubiera sido saber lo que sabemos cuando éramos jóvenes». Pero es algo imposible.
Lo que sí sabemos es que los años de vida, la experiencia, la vida policial vivida y la formación nos permitieron llegar a donde llegamos.
Siempre digo que los policías deben compartir su conocimiento, contar sus errores y aciertos. El que lo escuche no volverá a cometer ese error; cometerá otros, pero no ese.
Desde Diario Blue queremos agradecer al comisario Ernesto el tiempo, la confianza y la generosidad con la que ha compartido una parte tan importante de su vida.
Su trayectoria habla de décadas dedicadas al servicio, a la investigación, a la negociación y a la formación. Hoy, ya retirado, continúa aportando algo que solo los años pueden dar: experiencia real, conocimiento y una visión construida sobre lo vivido.
Gracias, Ernesto, por todo lo que has dado durante tu etapa como policía y por seguir hoy formando a profesionales que continúan en activo. Transmitir lo aprendido, compartir los errores, los aciertos y las experiencias de toda una vida es también una manera de seguir sirviendo.
Esperamos que continúes disfrutando de esta etapa, de cada clase, de cada encuentro y de cada oportunidad de seguir aportando a quienes vienen detrás.
Y aprovechamos también para felicitarte por tu reciente cumpleaños y desearte muchos años más de salud, proyectos y momentos que sigan dando sentido a todo ese camino recorrido.
Gracias por habernos permitido conocer no solo al profesional, sino también a la persona que hay detrás de una trayectoria tan extensa.
Desde Diario Blue cerramos esta entrevista con una idea que resume buena parte de lo que hemos conocido: una carrera puede terminar, pero el conocimiento, la experiencia y la vocación pueden seguir dejando huella durante muchos años.
Gracias por acompañarnos en una nueva historia de Diario Blue.
Nos volveremos a encontrar en la próxima entrevista, con otra trayectoria, otra voz y una nueva historia que merezca ser contada.










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