Periódico Policial – El ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, ha presentado ante la Asamblea General de las Naciones Unidas el modelo español de seguridad vial, después de que España haya reducido de forma significativa su tasa de mortalidad en carretera durante las últimas dos décadas.
El titular de Interior intervino este lunes en la Reunión de Alto Nivel para Mejorar la Seguridad Vial, celebrada en Nueva York, donde destacó que el país ha pasado de registrar 128 fallecidos por millón de habitantes a situarse en 37, una evolución que lo coloca entre los Estados con mejores resultados en esta materia.
Grande-Marlaska defendió que las muertes y lesiones provocadas por el tráfico no deben asumirse como inevitables. Su reducción exige aplicar las medidas conocidas con determinación, rapidez y continuidad, manteniendo como objetivo prioritario la protección de la vida.
Una cita internacional para reducir a la mitad las víctimas en 2030
La reunión se celebra durante los días 20 y 21 de julio por iniciativa de la Presidencia de la Asamblea General de Naciones Unidas y con la colaboración de la Organización Mundial de la Salud.
El encuentro busca impulsar el compromiso internacional para disminuir en un 50 % las muertes y lesiones causadas por siniestros viales antes de 2030.
Este propósito forma parte de los Objetivos de Desarrollo Sostenible y del Decenio de Acción de las Naciones Unidas para la Seguridad Vial 2021-2030, promovido en septiembre de 2020.
La delegación española también está integrada por la subsecretaria del Ministerio del Interior, Susana Crisóstomo, y el director general de Tráfico, Pere Navarro.
Las víctimas y sus familias, en el centro de las políticas públicas
Grande-Marlaska estructuró la experiencia española en torno a tres pilares fundamentales.
El primero consiste en situar a las víctimas de los siniestros y a sus familiares en el centro de la gestión pública. El ministro destacó la importancia de su participación en la creación de una cultura de prevención y en la concienciación social sobre las consecuencias de las conductas de riesgo.
El segundo eje se basa en implicar al conjunto de la sociedad. Administraciones, empresas, entidades del tercer sector, asociaciones de usuarios y ciudadanía deben participar de manera coordinada, dado que la reducción de la siniestralidad no depende únicamente de los cuerpos encargados de vigilar el tráfico.
El tercer elemento es el cumplimiento efectivo de la normativa mediante controles dirigidos a los principales factores de peligro.
Velocidad, alcohol, drogas y distracciones
El responsable de Interior defendió una vigilancia eficaz sobre las conductas que provocan un mayor número de accidentes o agravan sus consecuencias.
Entre ellas se encuentran el exceso de velocidad, el consumo de alcohol y drogas, las distracciones, la reincidencia y la falta de utilización del cinturón de seguridad o del casco.
La actuación preventiva, el control policial y la aplicación de las sanciones deben desarrollarse de manera coordinada con la educación y la comunicación pública para generar cambios duraderos en los comportamientos de los conductores.
El límite urbano de 30 kilómetros por hora y las balizas V-16
Durante su discurso, Grande-Marlaska mencionó varias medidas implantadas recientemente en España.
Una de ellas es la limitación de la velocidad a 30 kilómetros por hora en las vías urbanas con un único carril por sentido, concebida para reducir la gravedad de los atropellos y mejorar la convivencia entre vehículos, peatones y otros usuarios.
También destacó la sustitución de los triángulos de emergencia por las balizas V-16 conectadas, que permiten señalizar un vehículo inmovilizado sin que sus ocupantes tengan que caminar por la calzada para colocar un elemento físico.
Ambas iniciativas forman parte de la estrategia destinada a disminuir el riesgo en carreteras y ciudades.
Propuesta para reducir la tasa máxima de alcohol
Entre las próximas medidas, el ministro insistió en rebajar el límite máximo de alcohol permitido al volante hasta 0,1 miligramos por litro de aire espirado.
Grande-Marlaska presentó esta modificación como una prioridad del Gobierno y expresó su intención de que pueda convertirse próximamente en una medida efectiva.
La propuesta pretende reducir todavía más la presencia del alcohol en la conducción y acercar el marco normativo a un nivel de tolerancia mínimo ante uno de los factores que más influye en la siniestralidad.
Mayor cooperación iberoamericana
El titular de Interior también defendió la necesidad de reforzar la colaboración entre países.
Dentro de esta línea, planteó potenciar el Programa Iberoamericano de Seguridad Vial e incorporar compromisos concretos en esta materia durante la próxima Cumbre Iberoamericana de jefes de Estado, prevista para noviembre en Madrid.
El intercambio de información, estrategias y buenas prácticas puede ayudar a que las medidas que han demostrado eficacia sean adaptadas a diferentes realidades nacionales.
Una declaración conjunta vinculada a la Agenda 2030
Los países participantes han aprobado un documento común que reafirma su compromiso con la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible.
La declaración insiste especialmente en el objetivo de reducir a la mitad el número mundial de muertes y lesiones provocadas por accidentes de tráfico antes de que finalice la década.
El texto reclama el desarrollo de sistemas de transporte seguros, accesibles, sostenibles y económicamente asumibles para toda la población.
También promueve la construcción de infraestructuras fiables, resilientes y de calidad, vinculando la seguridad vial con el progreso económico, social y ambiental.
Participación en un encuentro de la Organización Mundial de la Salud
Durante su estancia en Nueva York, Grande-Marlaska intervino además en un evento organizado por la OMS en la sede de Naciones Unidas.
La jornada, denominada «Del compromiso a los resultados: progresos de los países hacia el objetivo de reducir a la mitad las muertes por siniestros de tráfico en 2030», reunió a representantes gubernamentales para analizar las medidas aplicadas y los avances alcanzados.
El ministro español participó en un panel junto a responsables de Brasil, Reino Unido, Marruecos y Tailandia.
Durante el debate explicó que los principales factores de riesgo y las intervenciones más eficaces ya están identificados. El desafío actual consiste en transformar ese conocimiento en decisiones políticas, convertirlas en normas y conseguir que su aplicación produzca cambios reales en las carreteras y ciudades.
Siete enseñanzas de la experiencia española
Grande-Marlaska expuso siete elementos que considera determinantes para aprobar y aplicar políticas eficaces de seguridad vial.
El primero es la voluntad política necesaria para mantener las medidas incluso cuando resultan exigentes o generan debate social.
También destacó la importancia de disponer de instituciones fuertes y con capacidad de gestión, como la Dirección General de Tráfico, además de una coordinación permanente entre administraciones y sectores implicados.
El ministro añadió la necesidad de apoyar las decisiones en la evidencia científica, establecer alianzas con asociaciones y organizaciones del tercer sector, fomentar la responsabilidad individual de cada ciudadano y desarrollar una comunicación pública clara.
La experiencia española presentada en Naciones Unidas muestra que la reducción de la mortalidad vial requiere continuidad, recursos, control y una estrategia compartida que implique a toda la sociedad.

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