Periódico Policial informa del testimonio de Juan Carlos, guardia civil retirado, quien durante sus vacaciones familiares en la costa de Huelva ha protagonizado una intervención que, según explica, demuestra que abandonar el servicio activo no significa dejar atrás la vocación de servicio.
Los hechos ocurrieron durante la tarde del domingo mientras Juan Carlos paseaba acompañado de su familia por la pasarela sobre la ría de Isla Cristina.
Según su relato, a la altura de la playa del Cantil observó cómo dos embarcaciones entraban a gran velocidad en la ría y comenzaban a arrojar al agua una gran cantidad de garrafas de color blanco.
Juan Carlos asegura que las embarcaciones continuaron navegando a gran velocidad pese a que en la zona había bañistas y un pescador que se encontraba tranquilamente en la ría.
Tres guardias civiles llegaron hasta la playa
Poco después, según explica Juan Carlos, tres miembros de la Guardia Civil aparecieron en la playa.
El agente retirado decidió entonces salir corriendo junto a los guardias civiles con la intención de ayudar ante lo que estaba sucediendo.
Al desplazarse hacia la zona del espigón, perdieron de vista a las embarcaciones, por lo que regresaron posteriormente a la playa del Cantil.
Fue entonces cuando comenzaron a comprobar cómo las garrafas que habían sido arrojadas al agua iban llegando hasta la orilla.
Juan Carlos señala que, mientras esto sucedía, varias motos acuáticas comenzaron a aparecer en la ría intentando recuperar las garrafas.
Una de las circunstancias que más le llamó la atención fue, según su testimonio, la falta de reacción inicial de numerosas personas que se encontraban tanto en la playa como en el mirador.
Se quedó en ropa interior y entró al agua para sacar las garrafas
Ante la situación, Juan Carlos tomó la decisión de intervenir directamente.
Se quitó la ropa, se quedó en ropa interior y entró en el agua para comenzar a recuperar personalmente las garrafas que continuaban llegando hasta la zona.
Según explica, se trataba de recipientes de aproximadamente 25 litros de capacidad cada uno, y algunos de ellos se encontraban abiertos.
Juan Carlos asegura que varias garrafas estaban derramando parte de la gasolina que contenían directamente en la ría, por lo que consideró necesario retirarlas también para evitar que continuara vertiéndose combustible al agua y aumentando el impacto sobre el entorno.
La tarea no resultó sencilla. Tuvo que ir recuperando una tras otra las garrafas y trasladarlas hasta la orilla.
Tras solicitar colaboración, algunos bañistas comenzaron a ayudarle, encargándose de trasladar desde la orilla hasta la playa los recipientes que Juan Carlos iba sacando del agua.
Mientras tanto, los miembros de la Guardia Civil iban subiendo las garrafas hasta el paseo para proceder a su contabilización.
Heridas en los pies al recuperar las garrafas de las rocas
Parte de los recipientes terminaron desplazándose hacia las rocas situadas junto a la pasarela, lo que dificultó considerablemente su recuperación.
Juan Carlos tuvo que introducirse en estas zonas para conseguir sacar las garrafas, sufriendo durante la actuación diversas heridas en los pies.
El propio guardia civil retirado ha facilitado imágenes del estado en el que quedaron sus pies después de la intervención, como consecuencia del esfuerzo realizado y del contacto con las rocas mientras trataba de recuperar los recipientes.
Pese a las lesiones, continuó dentro del agua hasta conseguir retirar la última de las garrafas que pudo localizar.
Motos acuáticas permanecieron en la zona
Juan Carlos asegura que, mientras él permanecía en el agua recuperando los recipientes, varias motos acuáticas continuaban dando vueltas por la ría.
Según su interpretación de lo ocurrido, esperaban a que abandonara el agua para intentar recuperar alguna de las garrafas.
Una circunstancia le sorprendió especialmente. Según relata, en una de esas motos acuáticas viajaban tres personas: un adulto y dos menores de corta edad.
Juan Carlos señala que no podía creer lo que estaba viendo y se pregunta cómo alguien puede, en esas circunstancias, poner en riesgo la vida y el futuro de unos menores.
55 garrafas recuperadas
Cuando finalmente salió del agua después de recuperar la última garrafa, Juan Carlos contabilizó 55 recipientes.
Según su testimonio, cada garrafa tenía una capacidad aproximada de 25 litros, aunque no todas necesariamente se encontraban llenas y algunas habían perdido parte de su contenido.
El agente retirado considera que con su actuación consiguió retirar varios cientos de litros de gasolina, evitando además que parte de ese combustible permaneciera en el agua.
Juan Carlos vincula el combustible recuperado con el abastecimiento de embarcaciones relacionadas con el narcotráfico. No obstante, a falta de información oficial adicional sobre la actuación, este extremo corresponde a su testimonio y no consta en la información facilitada una confirmación oficial sobre el origen o destino concreto de las garrafas.
«Estar de vacaciones y jubilado no implica no seguir sirviendo a la Guardia Civil y a España»
Lo sucedido convirtió unas vacaciones familiares en una experiencia completamente diferente para Juan Carlos.
Más allá de haber ayudado a retirar las garrafas del agua, el guardia civil retirado destaca especialmente la satisfacción de haber contribuido a la sociedad y a la protección del entorno natural.
Pero hay otro aspecto que considera todavía más importante: el ejemplo que pudo transmitir a sus hijos.
Para Juan Carlos, sus hijos pudieron comprobar directamente la diferencia entre permanecer al margen y actuar cuando considera que existe la posibilidad de ayudar. Las heridas que sufrió en los pies, asegura, merecieron la pena por haber conseguido retirar del agua numerosos recipientes con combustible.
Y resume su forma de entender lo ocurrido con una reflexión:
«Estar de vacaciones y jubilado no implica no seguir sirviendo a la Guardia Civil y a España».
Para este guardia civil retirado, dejar de prestar servicio activo no significa abandonar los principios y la vocación que han acompañado su trayectoria profesional.
Después de recuperar las 55 garrafas, colaborar con los agentes que se encontraban en el lugar y terminar con los pies heridos, Juan Carlos define la sensación con la que terminó aquella tarde con dos palabras:
«DEBER CUMPLIDO».
Y cierra su testimonio con otra expresión que resume el significado que atribuye a su actuación:
«Honor y sacrificio».
La descripción de los hechos, el número y características de las garrafas, su contenido, la actuación de las embarcaciones y motos acuáticas y el resto de circunstancias relatadas proceden del testimonio facilitado por Juan Carlos. A falta de información oficial adicional, no se atribuye a personas concretas la comisión de posibles delitos ni se da por acreditado el destino concreto del combustible.
Fuente: testimonio de Juan Carlos, guardia civil retirado.



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