El dispositivo de la Policía Nacional desplegado en el Real Cortijo de Torres durante la Feria de Málaga ha afrontado unas jornadas de especial intensidad, con un incremento de las incidencias respecto al año pasado y una mayor presencia de armas blancas, aunque con un descenso de las actas relacionadas con el consumo o la tenencia de sustancias estupefacientes.
Según la información publicada por Diario SUR, el operativo de la Policía Nacional en el recinto ha estado integrado por 64 efectivos, entre agentes y mando, con una presencia especialmente relevante de la Unidad de Prevención y Reacción (UPR).
El subinspector de esta unidad, José Ramón Iglesias, ha situado la intensidad del servicio en un nivel de «ocho y medio o nueve», asegurando que se han registrado muchas más incidencias que durante la edición anterior.
La actividad policial ha llegado a traducirse en cerca de 70 actas por noche, tramitadas tanto como consecuencia de requerimientos recibidos por los agentes como por actuaciones iniciadas por los propios policías.
Más intervenciones por armas blancas y menos por drogas
Uno de los principales cambios detectados por la UPR respecto a años anteriores se encuentra en el tipo de infracciones observadas.
Según explica Iglesias, se ha producido una reducción de las actas por consumo o tenencia de sustancias estupefacientes, mientras que han aumentado las relacionadas con la tenencia de armas blancas.
Este incremento ha derivado incluso en la detención de varias personas por tenencia de armas prohibidas.
Parte de estas armas han sido detectadas e intervenidas durante los controles de acceso al recinto ferial, establecidos precisamente para impedir la entrada de objetos que puedan representar un peligro para las personas que se encuentran en el interior.
Las reyertas concentran el 90 % de las intervenciones
Las peleas continúan siendo uno de los principales motivos de actuación policial. Según el balance trasladado por la UPR, las reyertas representan aproximadamente el 90 % de las intervenciones de los agentes.
Una parte importante de las incidencias se produce en las casetas, principalmente por peleas o conflictos relacionados con los porteros.
La Policía Nacional también ha practicado durante estas jornadas detenciones relacionadas con delitos sexuales, siguiendo una tendencia que ya se había registrado en ediciones anteriores.
El contexto en el que trabajan los agentes está condicionado por la elevada concentración de personas, el ambiente festivo y el consumo de alcohol y otras sustancias.
A ello se suma, según explica el subinspector, que determinados individuos aprovechan la multitud para sentirse protegidos frente a la actuación policial, generándose una «sensación de impunidad» que complica las intervenciones.
Los hurtos de teléfonos móviles, otro de los principales problemas
El operativo también presta especial atención a los hurtos de teléfonos móviles.
Según Iglesias, una parte importante de los avisos recibidos por este motivo apunta especialmente hacia dos casetas concretas del recinto.
Durante la edición anterior llegaron a denunciarse hasta 1.000 robos de dispositivos móviles en todo el recinto ferial, una cifra que, según la información publicada, se ha mantenido este año.
La franja de mayor actividad policial
La mayor concentración de incidencias se registra entre las 23:00 y las 04:00 horas de la madrugada.
Uno de los puntos que requiere una mayor atención policial es la primera calle del Real, José Blázquez ‘El Maño’, donde se concentran las casetas frecuentadas principalmente por público joven.
Conforme avanza la madrugada, los conflictos van desplazándose hacia otras zonas.
Entre las 06:30 y las 09:00 horas, el dispositivo policial vuelve a concentrar recursos en el área destinada a los autobuses, debido a la gran cantidad de personas que esperan para abandonar el recinto.
Las aglomeraciones y las colas obligan a mantener allí equipos orgánicos de agentes para prevenir y controlar los problemas que puedan producirse durante la salida de los asistentes.
Cuatro puntos fijos de control y patrullas móviles
Para responder a las diferentes incidencias, la UPR mantiene un despliegue sectorizado por el recinto, desempeñando un papel que desde la propia unidad se define como la «punta de lanza» de la seguridad ciudadana durante el evento.
El operativo dispone de cuatro puntos fijos de control, cuya función principal es impedir que se introduzcan en el recinto objetos peligrosos.
A estos controles se añaden las patrullas móviles, que recorren las distintas calles del Real para mantener presencia policial y responder a los requerimientos que se producen durante las horas de mayor actividad.
Los efectivos trabajan divididos en dos turnos: el primero se desarrolla desde las 16:00 horas hasta la medianoche, mientras que el segundo abarca desde las 00:00 hasta las 08:00 horas.
Recomendaciones ante las grandes aglomeraciones
Ante la elevada intensidad de las intervenciones, el subinspector José Ramón Iglesias ha pedido a la ciudadanía «paciencia, tranquilidad y empatía».
La recomendación policial pasa por mantener la calma ante las grandes concentraciones de personas que inevitablemente se producen en determinados momentos y zonas del recinto.
Como medida básica de seguridad, también aconseja que los asistentes tengan localizadas las salidas y conozcan la ubicación de los servicios de emergencia.
El balance del dispositivo refleja así una edición especialmente exigente para los agentes de la Policía Nacional, marcada por más incidencias que el año anterior, un incremento de las intervenciones relacionadas con armas blancas, varias detenciones por armas prohibidas, la persistencia de los hurtos de teléfonos móviles y el importante peso de las reyertas en la actividad policial, mientras las actas relacionadas con drogas han disminuido.
Noticia elaborada por Periódico Policial a partir de la información publicada por Diario SUR.

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